martes, 8 de noviembre de 2011

texto de roberto cossa (en monologo)

De cirujas, putas y suicidas

Textos de Roberto Cossa, Marta Degracia, Carlos Pais y Roberto Perinelli

Escenario o oscuras.

Luz a proscenio. Aparece el MOZO: -


MOZO: - En este café, en este mismo escenario, actuaba una bailarina famosa por sus grandes tetas. El momento culminante del chou era, por supuesto, el strip-tease... (vacila) Hummm, en realidad cuando se desprendía el corpiño. Era entonces cuando las tetas saltaban sobre las mesas y los parroquianos enloquecían: - había quien quería lamer esos senos, otros que querían morderlos, tocarlos, besarlos, pero las tetas, esas grandes tetas, evitaban todo eso. Muy entrenadas, avanzaban por encima de la gente hasta la caja registradora. El gallego, embelesado e idiota ante semejante presencia, le entregaba toda la recaudación del día. Cuando los senos volvían al escenario, cargados de billetes, monedas, hasta dólares, los asistentes no hacían nada. Quietitos en sus sillas dejaban pasar esas tetas millonarias sin querer lamerlos ni acariciarlos, porque ninguno iba allí por dinero. (Pausa larga) La fama trascendió, claro, y a este café comenzó a reconocérselo como el café de la tetona. Los propietarios metidos de pronto en un negocio que no conocían muy bien, se deslumbraron con el éxito y por codicia obligaron a la artista a agrandarse las ya grandes tetas. La tetona acató y lo hizo, pero para el numero tuvieron que sacar varias mesas, porque a la pobre mujer le costaba dominar a esos senos enormes, le costaba. Acostumbrados, desobedientes se iban derechito a la caja. En el camino arrasaban con todo podían aplastar algún parroquiano distraído, lelo, desprevenido, tal vez un pobre analfabeto incapaz de leer la recomendación que se había escrito con letras bien grandes: - (lee un cartel imaginario) Se prohíbe al público ocupar las primeras mesas. Fue un desastre. La ecuación, claro, no rindió. Las pérdidas fueron grandes y estos empresarios, improvisados, despidieron a la bailarina y reconstruyeron el salón. También rebautizaron el café, ya no era de la tetona sino de los que tienen perdida la fe. ¡Error, error muy grande!. Ni siquiera sospecharon que al pueblo le siguen gustando las grandes tetas.

Hace un gesto y se ilumina el bar, suma de todas las decadencias posibles. A la izquierda una puerta donde se lee caballeros. A foro la puerta de entrada al bar. En una mesa está COTOLENGO. En la otra punta, FRANCA. Franca revisa el diario Clarín.

Canción del MOZO

Este es el café de los que ya no tienen fe
De los que se creyeron que tenían la vaca atada,
Pero el mundo yira yira y les dio una bofetada
Los dejo culo pa arriba y sin nada, nada, nada...

Y este es el café de los que ya no tienen fe
Como el viejo sesentón, que no entiende bien por que
Le dicen cosas raras y le hablan en inglés
Windouw, sofwerm addwor, mauuse...

Mandandirulirulä

O esa piba de barrio
Que ningún quia le hizo el verso
Se hizo puta por deber
Y le pagan por coger

Y este es el café de los que ya no tienen fe
Y no hay café sin ciruja, y tenemos el mejor, se llama Cotolengo
Y la fe no la perdió, cree en la amistad, cree en el amor...
No sabe pobre santo, que se le viene el llanto...

MOZO: - ¡Che Evaristo!

COTOLENGO: -¡Pero la puta madre, carajo! Emperrau el tipo en negar que los tenía. ¿será posible? Emperrau... el cana. Negaba y negaba. Hasta al sargento le negaba... A este ya le entregué los documentos, señor.. Se hacía el gil... Eso le decía. Si será guacho el tipo. Decí que de aquí... (Se señala un bolsillo en el pecho) le salía una puntita y yo me avivé de la bolsita. Lo tiene todo ahí, le grité, esa bolsita celeste es mía. Lo cagué. Se me olvidó en el entrevero, señor... ¿Se te olvidó? ¡Vamos!. Con lo que me costó, carajo. Años me costó... Si me lleva el documento, andá a saber donde termina. Aparece por ahí en cualquier cosita... un afano... un secuestro... un amasijo... y mi nombre se va a la mierda. Consejo de un boludo... el documento siempre con uno... como dice mi amigo el Lungo Banana... que es medio poeta... y medio pelotudo el hijo de puta... El documento no es ninguna joda. Mi compañero de pieza...el lungo banana pongámosle de pieza, el Lungo Banana... ¡Años de compañeros!, ¡Años! Un hermano. Bueno, el pobre no sabe ni como se llama. ¡No sabe! Y en el mejor de los casos... tiene dudas. Y no hay pior cosa que la duda. Vivir así, es jodido, se la regalo. Para nosotros siempre fue el Lungo Banana porque es alto y doblau... pero... carece de apellidos propios... ¿De´l, no? No tiene apellido. Yo soy Salvador... Cotolengo. ¿qué no te gusta? Me sobran. Sixto... ¿Se dan cuenta? La verdad... dicen... parece... que mi viejo... se embrollaba con las letras. Sí, con las letras aparte de con otras cosas. Donde iba una e él siempre ponía una “i” Decía... le doy un ejemplo...mati... tisoro... iniro y así. Un defecto físico como cualquiera... ¡Qué va a hacer! A mi me quería poner... Sexto... porque soy el sexto de los hijos... y le salió Sixto que no tiene explicación. Siempre los nombres tienen explicación. Cotolengo viene de mi abuelo y de mi viejo... Salvador se llamaba el padre de mi vieja...Sixto, no tiene explicación... fuera del defecto paterno... Volviendo al Lungo... Lungo Banana... no es legal, nadie lo anotó. Por lo menos que él sepa. Cada vez que la cana se lo lleva es un quilombo tan grande que... la misma cana lo ignora. Se ha llegau a eso. No saben como anotarlo en la cana y pa´soltarlo peor. Tienen que hacerse los boludos y que el Lungo se escape. No hay otra. (pausa) Soy el hombre más fugau de la tierra..., dice el Lungo. ¡No...! No lo dice con alegría... se los juro... Lo dice con... dolor. A él le gustaría que el cana le dijera... Fulano... no sé... Juan... Rodolfo García... pongámosle... está libre... Eso le gustaría... Que le extendieran el documento y salir... tranquilo... como un señor. Así... sería feliz. Mire con que poca cosa se puede hacer feliz a una persona. Pero, no. Cuando se arma, nos llevan a todos y él se queda solo. Es que no es lindo que a uno lo... ¿Cómo se dice? (Piensa) Son dos palabras... Lo... dis... Viene de minas... lo... discri...minen. No es lindo. Ni parientes tienen el Lungo. Nada. Solo en la vida. Si me escucha se pone loco con eso de los ante... pasados que vienen a ser los parientes de uno. ¿Saben lo que es... no tener parientes...? Ni uno. Jodido. Solo en el mundo. Bue... solo no por los amigos. Si no... ni p´arriba ni p´abajo. A mi me tiene un poco de envidia... porque yo tengo... un primo lejano... hace como veinte años que no lo veo... pero uno sabe que está... (Pausa) Lungo... No tendrás parientes pero tenés un culo bárbaro. Duerme a pata suelta. En cambio a mi el otro día a me vinieron a... interrumpir, me cortaron el sueño. No el sueño de dormir... sino el otro... el de soñar... el de... ¡Qué se yo! De la cabeza. Estaba con una mina. Pero una mina... ¿Cómo se dice? Dos palabras... Espe...tacular, palabra que viene de un culo bárbaro, ¿no? Bueno, ahí estaba. Yo, sentado. Había una mesa... ¿Saben lo que es una mesa? Mantel... sánguches... botellas de cerveza... muchas... y la mina. De noche... cielo... estrellau... Es lo mejor... Con un cielo estrellau, cualquiera ¿o no? La mina... caminaba de un lau pa otro y yo... sentau... ¡Lo que es un sueño! Yo sentau, tranquilo y la mina... viene hacia... mi. Despacito viene, la guacha. Yo... tranquilo...con la cerveza... la espero... Y justo ahí... pero justo... el quilombo. Entra la cana gritando.. La mina se me desapareció. ¡La puta madre! Se acabó todo. (Pausa) La mina me quería hablar. ¿Qué me habrá querido decir? Lo que más me jode es que... me quedé con esa duda. Pero... con el quilombo que hizo la cana... El Lungo a mi lado ni se dio cuenta o... se hizo el boludo, nunca se sabe con el Lungo. Hay una parte del Lungo que... yo no entiendo. Bueno, ni se dio cuenta. Un quilombo bárbaro y él durmiendo como... como la del bosque... esa que dormía y era linda. La pieza nuestra está debajo de la autopista y el lado de él está justo pegado a la columna. Ese es su lugar. Como es doblau.... el físico lo ayuda. Es así... de nacimiento. Vaya a saber. Bueno... él se acomoda abrazau a la columna y listo. Que tiemble la columna por los autos no le importa un carajo al Lungo. Dice que es como si lo hamacaran. Fijate vos. Sueña que lo hamacan.. Cuantos mas autos mejor, dice. “Mas lindo, che.”

Canción“ Autopista de cemento”.

Yo les juro compañero
Quien vivió en un agujero
No sabe lo que es tener
Un lugar donde poner
Los huesos sin padecer

Por eso yo le agradezco
Al Altísimo señor
Que me dio este lugarcito
Abajo del puentecito
Al lado de la columna
Y al lado de mi amiguito

Autopista de cemento
Yo te agradezco el momento
Si no te hubiera encontrado
Seguro estaría estrolado

Nada fácil compañero
Es encontrar un pañuelo
Cuando uno anda con moco
Y ya no tiene consuelo
Y ya no tiene consuelo


COTOLENGO: - Cuando la Franca pasa por nuestra casilla camino a su laburo, siempre hay un pelotudo que le grita: - ¡Chau Tuerta!

FRANCA: - Más tuerta será tu hermana. Yo soy unifocal. (Al Sexagenario) ¡Qué mirás, que mirar es otro precio!

COTOLENGO: - ¿Ven? Hay que vivir y dejar vivir.

FRANCA: - Bueno, callate que quiero ver si salió el aviso. Hace rato que no vas a mear.

COTOLENGO: - Tenés razón. Sabía que algo tenía que hacer.

Cotolengo ingresa al baño. Franca se concentra en los avisos clasificados

FRANCA: - A ver... H... I... J... K... Karen, 140, 60, 90... ¡Mas te quisieras!... esta es la gorda Luisa...¡Otra que la ley de profilaxis, esta va en cana por mentirosa... (sigue la búsqueda)... a ver... La bebota.. Ah! Acá está... ¡La tuerta Franca, esta soy yo!...

MOZO: - ¡Te ganaste un café!

FRANCA: - Tuerta, sí... eh?... de nacimiento soy. Yo nací así. Sí... En un lugar que se llama Esperanza, porque a mi viejo lo habían conchabado ahí, para picar la ruta...¡Vialidad Nacional! Y bueno qué le vamos a hacer, dijo mi papá cuando me vio. Total... para lo que hay que ver en Esperanza , con un solo ojo alcanza. ¿no? Ese sí que entendía de la vida... ¿Mi vieja?.... Los primeros días se la pasaba inventando cosas para disimular... Nooo, lo que pasa es que la nena tiene conjuntivitis..., una basurita que le entró, le decía a las vecinas... Hasta que un día, mi tío Francisco, que tenía cinco años, después de mirarme fijo un rato largo, salió a los piques con el triciclo, gritando por todo el barrio... ¡La Franca tiene un ojo peido! ¡La Franca tiene un ojo peido!... y me quedó...¡Hijo de puta! Gracias a él, todo el barrio me decía Ojopeido. Ojopeido de acá, Ojopeido de allá...Yo le agarré un odio al Francisco... Pero, Dios lo castigó. Cuando la podadora le rebanó las manos, yo era la única que podía darle de comer. El susto lo había dejado mudo... así que cuando me veía llegar con la comida, se cagaba de miedo y hacía un sonido con la boca... ¡UUUU! ¡UUUU!... ¿Viste, Francisco? Mientras le encajaba la cuchara en la oreja... debe ser porque tengo el ojopeido ¿no? No... la tuerta Franca vino después... cuando fui a laburar al quilombo de la Chepa. Ni bien entré, yo le dije que quería usar mi nombre, porque Franca es lindo, ¿no?. Ella no quiso... ¡Pero, no...! me dijo. Ojopeido es simpático... La gente está acostumbrada, no empieces a despistar...Ni sabés como te va a ir y ya empezás con pretensiones... ¡Tenía un carácter la Chepa!... No hubo nada que hacer. Hasta que un cliente (de los buenos) le tiró lo de la Tuerta.... “Es más seductor, Chepa, ¡vas a comparar! Además dá más la idea.... “ Y ahí la Chepa, que de zonza no tenía un pelo, entendió que el tipo tenía razón. Me convertí en el éxito del quilombo... Venían de todas partes del mundo, de Zárate, de Merlo, de Sarandi... (a un espectador). Porque morbosos hay en todas partes ¿No? La verdad... a mí... La Tuerta, así en seco no me gustaba, pero acepté porque me agilizó un montón. Yo en vez de desnudarme me sacaba el ojo y chau... Tripliqué el jornal.

Canción “Del Defectito”

Creanlé a Franca Canuta
Que de esto sabe un poquito
El mundo esta lleno de hombres
Que adoran los defectitos
Si que si viene el uno
No se vayan a achicar
Y no importa en que lugar
Si en la cara o en el culo
Déjense de disimulo

Y sepan aprovechar
Barbudos, enanas, rengas
Tartas o gangosas,
Si se tiene alguna cosa
Es cuestión de aprovechar
Pero todo en su lugar
Descuajeringadas no
Una oreja de un costado
Y la otra en otro lado
Creanlé a Franca Canuta
Que de esto sabe un poquito
El mundo esta lleno de hombres
Que adoran los defectitos


En ese momento ingresa SEXAGENARIO, clásico representante de clase media.

Está evidentemente abrumado. Mozo lo observa.

MOZO: - El amargo obrero, caballero...

SEXAGENARIO: - Muchas gracias mozo, ¡salud!... Me estoy poniendo viejo. (Pausa) No es cierto. (Pausa) Estoy viejo. (Pausa) Tengo nada más que sesenta años. Pero ya soy un viejo.

MOZO: - Eh! No exagere...

SEXAGENARIO: - Físicamente estoy bien. Bien el cuore... bien la cabeza... anteojos sólo para leer... No preciso del viagra. Del físico ando bien. (Pausa. Sonríe) Me acuerdo de personaje de una obra de Tato Pavlovsky... Decía que la llegada de la vejez se nota en la rodillas. Decía algo asi ¿vos te creés que te sentís viejo por el sexo o por la cabeza?. No. La vejez empieza en las rodillas. (Pausa) A mi las rodillas me funcionan bien. En general, todo me funciona bien. Y lo que me funciona mal, me funciona mal desde pibe. Es cierto que mi vida sedentaria me impide comprobar el desgaste que provoca el tiempo en mi organismo. Yo, por ejemplo, no puedo decir ahora corro una cuadra y me agito porque nunca en mi vida corrí una cuadra. No. No estoy viejo por el cuerpo. Lo que me hace sentir el peso de los años es la realidad. MOZO: - Eh...a quien no le pasa...

SEXAGENARIO: - Me cambiaron el mundo, hermano. De golpe. No me dieron tiempo a reaccionar. Las cosas se me escapan, corren delante mío y ya no puedo atraparlas. El mundo es otro, ajeno y lejano. No me puedo acostumbrar a esta vida. Me cambiaron el mundo. Las palabras, por ejemplo. Un día uno se da cuenta que el mundo está hablando un idioma que ya no es más el de uno. Las palabras son otras. Las hay nuevas, están las que cambian de significado y aparecen las que cambian de ambiente; por ejemplo, las puteadas, que los hombres de nuestra generación sólo utilizábamos en ámbitos masculinos y reservados y hoy circulan hasta en las escuelas de monjas. Están, además, las palabras que nacen de la tecnología, de la computadora y su hija pródiga la Internet; de la telefonía celular y del aparataje de la música y los videos. Se ha ido creando un idioma nuevo, un universo extraño e incomprensible. Y están, por supuesto, las palabras que los economistas inventan para confundir al pobre mortal que no logra entender por qué le va tan mal en la vida. De todas maneras, estos códigos lejanos, a veces herméticos, no me quitan el sueño. Puedo vivir feliz mi tercer tiempo sin saber muy bien que significan escanear, dvd o letes. Pero me causa cierto escozor sospechar que también me están cambiando el idioma cotidiano. Días pasados ocupaba yo un vagón semivacío del subte B, sentado frente a una parejita de veinteañeros que se propinaban todo tipo de arrumacos (no me molestan esas exhibiciones públicas de calentura; si algo me provocan es envidia). Hasta que, en una pausa, la niña dijo: - Te amo, boludo. Fue como si hablara en idioma extranjero. Nunca mi generación hubiera recurrido a la palabra amo, tan cargada de retórica literaria. Pero lo más incomprensible fue el uso del adjetivo.¿Boludo? ¿Se puede amar -expresión exaltada de los sentimientos- a un boludo? ¿Puede un hombre con riñones dejarse decir boludo por la amada? Algo está cambiando en el idioma y no me doy cuenta. La ciencia logró vencer a la sordera. Pero el Diablo, que de boludo no tiene nada, nos está diciendo: - Viejo: - oís, pero no entendés.

Sexagenario sale.

MOZO: - ¡No entendés, como los propietarios, nunca entendieron nada!... Después de que despidieron a la bailarina (no voy a contar el escándalo porque... bueno, no voy a decir nada de eso y de la comedia del quilombo se dedicaron al teatro serio. ¡Teatro político!. Consiguieron los derechos de una pieza francesa, ¡éxito en París!, que alcanzaba el clímax con una escena de crudo patetismo: - la protagonista, una ejemplar ama de casa pero muy vinculada con la Resistencia, era descubierta por los nazis, maltratada, injuriada y por fin violada varias veces por tres brutales soldados alemanes. Con este papel la actriz francesa se consagró. La actriz argentina también. La crítica usó todos los elogios posibles y los parroquianos, de pie, la obligaba a saludar más de diez veces luego del apagón. Por desgracia no se pudo aprovechar semejante éxito; fue imposible mantener la obra en cartel durante mucho tiempo... no encontraron reemplazantes para los actores.

(...)(agregar texto Gustavo)

Y sigamos con Cotolengo...

Ingresa Cotolengo.

COTOLENGO: - Pasé por la casilla y estaba todo apagado. Y si no hay luz prendida en la casilla de la Tuerta es que no está porque ella hace todo con la luz prendida. Duerme, trabaja... todo... todo... con la luz prendida. Dice que en de afuera con la puerta cerrada no se ve nada. Pero para mí que es porque es tuerta. Y como es tuerta... ve la mitad. Se cae de maduro. Pero mejor... consejo de un boludo... mejor... no discutir con la Tuerta. Siempre te gana. Te deja pagando. Y si la apurás te mete un refrán de esos que ella sabe y... vos te quedás... chatito, ¡Qué se yo! O una de esas palabras difíciles... hipo... no de hipo, esperá, hipo... hipócrita te dice por ejemplo o... sexo... sexo... sexopié... no sexo... sexopierna no... ¿Pero la puta madre! ¿Cómo era? Sexo...pata. Ahí está. Sexópata... te dice. Y vos te quedás musa, por lo menos un rato largo. Es raro que la Tuerta se vaya sin decir chau por lo menos. Hace mucho que no la veo Capaz que la metieron en cana. Eso le pasa porque se niega a coimear a los canas.

FRANCA: - Yo no me dejo... corromper COTOLENGO : - Fijate... corromper. Tiene sus palabras la Tuerta. Su educación. Yo le digo... transá con los canas. Hay que vivir (Guiña un ojo) y dejar vivir (Guiña el otro). No hay caso. Es derecha la Tuerta. Puta pero derecha. No tiene nada que ver. Podés ser puta y derecha o puta y guacha. ¿O no? Podés ser virgen... con perdón de las vírgenes, de las otras vírgenes, de... las de... la iglesia. A esas dejalas. Podés ser virgen y derecha o virgen y puta. No tiene nada que ver. Lo de tuerta es otra cosa. Porque tuerta fue siempre. Pero casi... ni se le nota. Tiene un ojo de vidrio y eso disimula mucho. La única joda es cuando te quedás a dormir porque ella pone el ojo de vidrio en un vaso con agua en la mesa de luz. El ojo te mira toda la noche. Y como la luz está prendida... al ojo lo ves. Está ahí. Parece que te sigue con la mirada el ojo. Vas al baño y el ojo te mira. Vas a tomar agua y el ojo te mira. ¡Le tengo una bronca al ojo ese! Para colmo no le queda bien el ojo ese a Franquita...es medio saltón. (Pausa) Si los dos fueran saltones... bueno, vaya y pase, es una mina de ojos saltones y chau, como la gorda Paulina que está con el tano Dacordo. ¡Le dicen Dacordo!. Eso le quedó de una noche que volvió temprano y encontró a la gorda con dos chabones y ahí fue cuando dijo... Dacordo a lo que Ío vedo... no hay nada raro. Estaban los tre de chamuyi Lo que no dijo el Tano es que los tres estaban en bolas. (Pausa)

MOZO: - ¿En bolas?

COTOLENGO : - En bolas

MOZO: - Acá había una obra en la que estaban todos en bolas...

FRANCA: - ¿Si que hay?

MOZO: - La obra transcurría en un quilombo.

FRANCA: - ¿Y que hay?

TODOS: - ¿Y que hay?

MOZO: - Muy linda historia. Trataba de un hombre que visitaba por primera vez el lupanar del pueblo, levantado junto al río, y que la gente llamaba "la escuelita". Allí se encontró, claro, con vecinos y parientes, desbordados, concupiscentes, todos entregados a prácticas licenciosas; y entre las pupilas casi desnudas estaba su propia esposa, quien apenas lo vio se acercó corriendo para ofrecerse. El hombre la eligió para acostarse, no porque lo calentara demasiado (en realidad suspiraba por una rubia que andaba por ahí, con unas ancas que...), sino que a causa del vínculo matrimonial la mujer le ofreció hacerle una importante rebaja en el precio establecido por tarifa. Lindo argumento. Autor consagrado, actores de primera línea pero la crítica... Ah, la crítica habló de exceso de naturalismo, de una teatralidad envejecida... Todo se entendía, tal vez ese era el problema. La historia transcurría en un quilombo.

FRANCA: - ¡El quilombo de la Chepa!... ¡Que bien me iba!... en esa época empecé a ahorrar para comprarme un ojo nuevo. El que tenía de antes, no estaba mal, pero me quedaba un poco grande... Era de segunda mano, otra cosa no se pudo... Pero después, vi uno, en la vidriera de una óptica, en la Avenida Santa Fe... ¡Celeste!... con pintitas doradas, un sueño... ¡Pero no, me dijo la Chepa, si el tuyo es marrón! ¡Vieja de mierda, me pinchaba todos los globos... ¿Qué hay? Si lo compro yo, en el mío propio me pongo lente de contacto y ya está. Igual soy una mina bárbara... Un minón. Porque de cuerpo yo siempre fui perfecta... una escultura sobre todo acá atrás (se señala el culo)... De a ratos cuando el trabajo escaseaba, me iba a la Academia de Bellas Artes, la que está en la Costanera, para ganarme unos manguitos, ¡A hacer de modelo para los estudiantes! Eso fue lo peor que se me podía haber ocurrido en la vida. Porque el problema, es que a mi me empezó a gustar. Qué se yo, era otro ambiente... La gente era distinta, tan fina... Ahí nadie me decía la tuerta...... Ahí me decían señorita...¡Me pusieron Francoise! Nooo, yo me llamo Franca que es un nombre muy lindo ¿no?...Sí..., pero la escuela italiana ya pasó de moda, ya no corre más... en cambio la francesa.... Revoleó los ojos y yo me resigné. Después de todo no era lo más importante... Lo más importante era la gente. Todos artistas, ahí... aprendí muchas cosas, aprendí a tener modales, a hablar mejor. Como hablo ahora...

Canción.

Ahí lo conocí a Antuán
Fue él que me enseño a posar
A vestir, a hablar mejor
Mi amor...
Decía que era francés
De la calle Montpellier
Fanático del cubismo
Se volvió loco de amor
Cuando me miró a los ojos
Y el defectito notó

Serás mía para siempre
De rodillas me juró
Que no daría Picasso
Por un minón como vos
Y cuando el Picasso ese
Se le pase el cuarto de hora
Me vas a seguir queriendo
Y pintando como ahora
Mon cherie, no entendés nada
Picasso es la verdad eterna
Lo demás solo licencias
Que uno a veces se dá.

Y bueno, me convenció
Aunque nunca me gustó
Como me retrataba
Como me pintaba Antuán

Lo del ojo, lo del ojo estaba bien
Era parte de mi encanto
Pero de pintarme tanto
Me entro a descuajeringar
Y que un ojo para allá
Y el otro para otro lado
El culo de costado
y la boca para atrás

Yo soy
la Tuerta Franca
Pare de contar defectos
Tengo al frente las dos tetas
Y el ombligo en la mitad
FRANCA: - Y las exposiciones...Una vez vino la chepa, la mayor, que se cree una pituca porque es la única que terminó séptimo grado. Vino con doña Carmen, la vecina del fondo... Una bruta, Doña Carmen...Yo no sé que entendió cuando le dije vernissage, porque se vino en chancleta, con el batón de entrecasa y la bolsa de los mandados... Me pareció ver un ojo tuyo, incrustado en una cacerola, en el cuadro que está colgado al fondo. ¿Es el de vidrio o el natural? Una guacha, pero tenía razón. Yo vi pedazos tuyos por todos lados, dijo doña Carmen. A tu marido en el barrio le dicen “el descuartizador”. Me dio una bronca... Fui y le dije a Antuan: - ¿por qué me descuartizás?” Pero fue para peor .... Porque después de eso, me empezó a borrar.... “técnica fumée”. Pero eso me sonó a verso. Sobre todo porque encontré un pelo rubio, pegoteado en un maizal. ¿Qué quiere decir esto?....

SEXAGENARIO (actor): - “El cuadro es una síntesis del conjunto de ideas preconcebidas, sobre el efecto del viento en los maizales de Van Gogh ¡Burra!”

FRANCA: - Yo seré una burra, pero ese no es mi pelo... porque ese es un pelo rubio y yo soy morocha”.

SEXAGENARIO (actor): - “Los pinceles vienen de muy mala calidad, este año ....

FRANCA: Después de eso, yo no quise posar más.

SEXAGENARIO (actor) : - “Para mí no es lo mismo otra modelo... así no me sale... tengo la exposición más importante de mi vida... Yo sin vos no soy nada... ”

FRANCA: - Y ahí, me derritió. Había que ser de piedra. Y sobre el pucho me dijo: - SEXAGENARIO (actor) : - “Desnuda.” FRANCA: - ¿Desnuda?.... ¡Cada vez que se le ocurría pintarme desnuda, hacían dos grados bajo cero! Yo le decía que no, claro.

SEXAGENARIO (actor) : - “Pero dale, qué te cuesta... ponemos las estufas y de paso nos divertimos”.

FRANCA: - Eso sí me entusiasmó. Hacía tanto tiempo que no nos divertíamos... La verdad, yo ya estaba un poco grande para posar desnuda. Habían pasado quince años... Pero total... para lo que iba a ser el cuadro... una teta por acá... el culo por allá... Me equivoqué. ¡Cuando me lo mostró! Parecía una foto, coloreada. Estaba todo, todo, todo en su lugar... pero caído. ¡Pero qué me hiciste hijo de puta!

SEXAGENARIO (actor) : - “¿A vos, loca de mierda? ¡Nada! .... Yo volví a las fuentes, nada más. Ahora soy figurativo”.

FRANCA: - El cuadro fue un fracaso... Lo único que consiguió fue asociarse con un fabricante de Avellaneda, que imprimió un juego de naipes porno, para la tercera edad. Eso sí fue un éxito, lo compraron todos los geriátricos... Ese fue el final. Me lo tenía merecido por no hacerle caso al Cotolengo.

COTOLENGO (actor): - “¡Dejate de joder, Franquita, al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen... quedate en la casilla... Eso no es para vos.”

FRANCA: - Me hice la valija.

SEXAGENARIO (actor) : - “¿Te miraste en el espejo?. ¿Adónde te crees que vas a llegar con esa facha?”.

FRANCA: - No sé, pero por el momento yo también vuelvo a las fuentes. Y salí, dando un portazo. (Pausa) La calle estaba desierta. Y eso que era sábado... Me extrañó. Empecé a caminar por la avenida, mientras pensaba vuelvo a las fuentes... vuelvo a las fuentes... qué habrá querido decir...¡Claro!. El quilombo de la Chepa...y enfilé para ahí.

COTOLENGO: - Lo que más le gusta al Lungo es apoliyar. Casi no sale. Pa él su casa es la columna y... tres metros a la redonda. Este es mi mundo, che, dice el Lungo. Ahí lo tenés. A mi me confesó una vez que tiene una casita... de material...en el campo... pero que a él le gusta aquí. La columna y que lo hamaquen. Fijate vos si es rara la gente. El nunca le dice Tuerta a la Tuerta. El le dice... Franca. Franca cómo le va?¿Franca durmió? Lo que importa es que el culo de la tuerta duerma bien... El Lungo es respetuoso, pero le ficha el culo. Yo lo vi. Una vez le dije...Lungo... vos le mirás el culo a Franquita. ¿Yo? Me dijo. Jamás, che. Yo miro cuando se va pa ver si llega bien a la casa. Va pa allá, yo miro p allá.... No quise discutir... pero... le mira el culo. (Pausa) De vez en cuando la Tuerta nos invita. Con un polvo, de amigo, nunca nos cobra un mango. Yo voy. No voy a despreciar. Es un regalo...llevo alguna cosita pa comer y voy... pero el Lungo jamás. Se agradece Franquita le dice. Pero... yo no salgo de noche...¡No sale nunca! Más de dos metros... no va. Una noche que la Tuerta llegó... un desastre... un tipo la había fajado y después fue en cana... No se podía tener en pie pobrecita... Venía... se le doblaban las rodillas... y con el ojo en la mano... Se paró ahí... y... como es media... ¿Cómo se dice? Son dos palabras... Viene de cuchillo... de... dos palabras... Ya sé... Media... filo... sofa...

FRANCA: - Desconfiá de hombre que no habla y de perro que no ladra.

COTOLENGO: - Cuando la vi ahí parada yo grite... ¡Ayyyy!... de la impresión. Me miró y otra vez...

FRANCA: - Caballo no domau siempre relincha, me largó.

COTOLENGO: - Me callé. Pero vi que ese día al Lungo se le llenaron los ojos de lágrimas y agarró y se fue pa la columna y se acostó... Yo pa ayudar le dije... ¿Te acompaño, Tuerta? ¿Cómo te voy a negar un polvo Cotolengo, sos mi hermano? No. Yo pa ayudarte...no... nada más... que polvo si no podía ni caminar...Empezó a caminar...

FRANCA: - Con el rey me acosté... y más puta quedé... pero... sola me arreglaré... ás, que se le va a hacer... (Pausa) Es una tipa

derecha la Tuerta. Y laburadora. A veces llega cansada, de madrugada... se le cierra el ojo de sueño... pero antes de ir a su casilla pasa por acá y... siempre... algo nos trae. Al Lungo y a mí. Un cachito de sánguche, un cacho de salame, unos pancitos que se afana... algo nos trae. Conoce a todo el mundo. Aquel es chorro, aquel está afanando en la municipalidad, aquel se agrandó porque lo nombraron ordenanza en un banco, aquel vende frula, a fulano no se le para ni con gomina, sultano es medio trolo, (el mozo le tapa la boca)... (Pausa) Lo bueno del Lungo es que es un tipo ordenado. No chupa, no sale de noche ni de día, siempre callau, pensando. Así dice él. Vos le preguntás ¿Qué hacés Lungo? Pensando, che, te dice. ¡Vaya a saber! Es de pocas palabras. Una vez me animé y le insistí, ¿Pensando qué... qué pensás? La vida, che... Así no más. Nunca habla del pasado el Lungo, nunca. Mire que somos como hermanos... pero de aquí pa delante, del pasado, nada. Un día me dijo... Pa hablar hay que hablar de ahora. Lo pasado... sólo pa pensar, che. Y se calló. Por eso cuando le pregunto.. ¿Qué hacés Lungo? Y el me contesta... pensando, che. Yo entiendo y me callo. Pueden pasar horas. Le doy el mate, chupa, me lo devuelve, le doy el mate, chupa, me lo devuelve. Horas así. Callau los dos. A mí me cuesta porque soy de hablar. Pero sé respetar.

MOZO: - ¡Quilombo! Siempre quilombo! De nuevo en la ruina los propietarios empresarios, volvieron a cambiar de rubro, se decidieron por la música y contrataron una orquesta de ritmos tropicales que contaba con un baterista descontrolado. Poseído por el ritmo, este baterista golpeaba con los palos las tetas de la cantante (chiquitas, limoncitos comparados con la otra, pero tetas al fin), creyendo que también eran tambores (guiño cómplice). Tamborcitos. Producto de estos golpes del baterista, la mujer caía al suelo, desmayada.¿Qué se podía hacer?.¿Prescindir de alguno de los dos? Una locura los dos eran estrellas irremplazables. Por fin vaya a saberse quién encontró la solución (dudo que fueran los empresarios): - se incorporaron los golpes y el desmayo al show que daba el conjunto musical, no sin antes aumentar al doble la plata que se le pagaba a la cantante. El que se podría hacer millonario y salir de la mishiadura sería el Lungo si le pagaran por apoliyar.

Reaparece Sexagenario SEXAGENARIO: - Estoy viejo, ya se los dije. Y también que me cambiaron la vida. Hace seis meses que no me acuesto con una mujer. No, no es físico. Eso también se los dije. Ando bien hasta de la testosterona. Es más, me sobra. Asi me dijo el médico cuando vio los análisis. Tiene la vitalidad de un tipo de treinta. Asi me dijo. Y si me perdonan la palabra... no tengo problemas de erección. No sé lo que es el viagra. No. No es el físico. Es este puto mundo. Me cambiaron las costumbres. ¿Saben desde cuándo no me acuesto con una mujer? Desde que le pusieron llave a la puerta de entrada del edificio. ¡Me cagó el consorcio, hermano! Le pusieron llave a la puerta de entrada y me jodieron para siempre. ¡Lo que eran aquéllas esperas, ese tiempo maravilloso que iba entre el momento que escuchaba la chicharra del portero eléctrico en la puerta de calle y el instante en que sonaba el timbre de entrada al departamento! ¡Instantes de gloria, hermano! Yo las esperaba, con mi pantalón negro de fantasía, mi camisa de hilo, el moño de satén y el saco blanco cruzado. Y el disco de Armando Manzanero sonando suavemente. Cuando abría la puerta del departamento las mujeres, invariablemente, quedaban impactadas ante esa figura congelada en los tiempos del cincuenta romántico. Entonces les tendía la mano, las introducía al departamento, cerraba la puerta, las estrechaba contra mí y comenzaba a bailar. (tararea un bolero) Cuando la mujer pretendía decir algo, les susurraba al oído: - "no hables... mamarrachito mío, por favor... no hables...". Y cuando llegaba el instante propicio, las besaba en la boca y las reclinaba sobre el antiguo chaiselongue cubierto con un mantón de Manila rojo. El resto se lo pueden imaginar. (Pausa) Me arruinaron... Desde que cierran con llave la puerta de entrada me arruinaron. Ahora tengo que bajar a abrirles la puerta y el tiempo que tardamos en llegar hasta el departamento es un calvario. A mi no me sale una palabra y ellas no hacen otra cosa que hablar tonterías. Todas dicen lo mismo:

FRANCA (actriz): - "Me costó encontrar el pasaje Giuffra".

SEXAGENARIO: - Yo vivo en el pasaje Giuffra, en San Telmo. O dicen algo peor:

FRANCA (actriz): - "El 29 venía repleto".

SEXAGENARIO: -¡Trivialidades espantosas! Cuando llegamos al departamento ya se me fueron las ganas. Ellas siguen lanzando cursilerías sin parar y yo las escucho vestido de vulgar vaquero y camisa a cuadros. No puedo vivir sin amor. Pero no sé cómo se hace el amor en este puto mundo de hoy. Tengo miedo.

Canción “Qué difícil es coger”.

Vení hermano tenemos que hablar todo venia bien
hasta que inventaron
la puerta cancel

Y el miedo a las putas
con eso del h.i.v
sin el certificado
nadie quiere coger
de nada sirve ser linda
tetona o la más sabia
la que más laburo tiene
es la más sana.

Y que me dicen de la revolución
decías Marx: venia el revolcón
las pibas preguntaban
por la nueva sociedad
vení nena, que te lo explico
en el cuartito de atrás.

El futuro no tenia fin
hasta que tiraron
el muro de Berlín

de eso que nos tiene mal
decime vos que sabes
por que tan difícil es coger...
en este mundo tan cruel.

antes era más fácil
el banco de una plaza
de cara a la luna
el zaguán de la casa
o el pulman del cine Rex


Sexagenario sale.

FRANCA: - ¡Volver al quilombo de la Chepa! ¡Me agarró un apuro por llegar! Empecé a imaginar el despelote que se iba a armar cuando me vieran... ¡cómo se iban a alegrar las chicas!... Enfilé para ahí. Justo cuando iba a tocar el timbre, sale un viejito con un uniforme colorado. Disculpe... ¿puedo ver a la Chepa? El viejito me miró fijo... se agarró del marco de la puerta y se echó a llorar.

MOZO (actor) : - “Ojopeido... soy yo, el Cholo.”

FRANCA: - Casi me infarto. Era el Cholo, mi hermano mayor. Se me cayó la valija. ¿Qué hacés acá?. ¿No te jubilaste?

MOZO (actor): - “Estoy de cadete”.

FRANCA: - ¿Cómo de cadete si vos tenés más de sesenta años? Desde que me fui yo podrían haberte ascendido, ¿no?.

MOZO (actor): - “Pero Ojopeido... esto es un quilombo. ¿Adónde me van a ascender?”.

FRANCA: - Necesito hablar urgente con la Chepa.

MOZO (actor): - “Ojopeido... la Chepa se murió. Ahora la dueña es la Chepita. Pero nada que ver...”

FRANCA: - Y bueno, la madre le habrá contado de mí. Yo era la mejor de todas. Si le pido laburo seguro que me lo dá.
MOZO (actor): - “¿No estás un poco grande, Ojopeido?. Hasta hace poco teníamos un convenio con el Pami. Pero como no pagaban nunca... se suspendió”.

FRANCA: - ...andate a la puta madre que te parió. El Cholo se metió adentro a todo lo que daba y desapareció.. Cuando entré al local... casi me infarto. Adelante de todo, sentada detrás de una mesita con una computadora, había una mina de anteojos con guardapolvo. Parecía la hija de la Chepa, y detrás un cartel que decía

chepa@putas

argentinas.com.ar. El local pintado blanco como un hospital. Estaba desierto. Se ve que acá no vienen ni los perros. “No, no es eso, boluda. Lo que pasa es que ahora todo es virtual, ¿sabés?”. ¿Virtual? ¿Qué quiere decir eso? “Y... boluda, ahora la cosa entra por el teléfono y de ahí... al monitor, boluda!” ¡Para un cachito que no entiendo nada. ¿La gente?, ¿dónde está la gente? Porque yo no veo a nadie. “La gente se queda en su casa y la cosa entra por el teléfono, ¿entendés boluda?” ¿La cosa entra por el teléfono? ¿Estás segura? “Si... pagando una cuota, claro. Y después lo ve en la TV. ¡Ah... me parece que ya entiendo! Vos querés decir... que esto no es más un quilombo, sino un club de pajeros! (Pausa) Agarré la valija y salí. Miré la calle... Estaba desierta. Me angustié. Saqué la estampita de la virgen y le di un beso. ¿Qué iba a hacer ahora? En eso veo venir un colectivo... ¡Cañuelas! Mi barrio... .. Volver a las fuentes... al final era eso... Volver al barrio... a la familia.. Me dio una alegría... Eso sí, el viaje fue una mierda. Nos asaltaron cuatro veces. El chofer ligó un piedrazo que nos tiró a la banquina... Pero al final, llegamos... gracias a la virgen... Me quedé sola en la calle vacía. Ni un alma. Unos viejos nada más, durmiendo abajo de unos cartones. Empecé a caminar. Tenía como veinte cuadras por delante, por suerte, como me habían robado todo, iba livianita. Todo oscuro, ni una luz. Para darme coraje me puse a cantar bajito. A mí, cantar es lo que más me gusta en la vida... Yo hubiera sido cantante... Pero en la primaria, tenía un maestro de música que me arruinó la vida. ¡Américo!...

COTOLENGO (actor) : - “Vos. Franquita, cuando venga el himno, mové los labios, pero no vayás a cantar”.

FRANCA: - Cuando ya había empezado a trabajar en el quilombo, un día le oigo decir, bien fuerte para que yo lo escuchara: -

COTOLENGO (actor) : - “La Franquita es una inútil. Si no sirve para cantar ¿vos te creés que va a servir para tragar?”.

FRANCA: - Después me enteré que se tragó un carozo, y se murió ¿Vio Don Américo?... le dije al lado del cajón... cantar es una habilidad, tragar es otra. Mientras pensaba todas estas cosas, me iba acercando al barrio propiamente dicho, que era la cuadra de mi casa, calle de tierra... se me cayeron las medias. El almacén, la verdulería... la mercería...! En ese momento, se abrió de golpe la puerta de mi casa. Y apareció mi hermana Tota con un palo en la mano.

SEXAGENARIO (actor) : - “¿La viste a la Pirucha?”

FRANCA: - Ehh, pará Tota, por lo menos saludáme, hace como 15 años que no me ves. SEXAGENARIO (actor) : - “¿La viste a la Pirucha?”

FRANCA: - ¿A la Pirucha? Es amiga tuya no mía.

SEXAGENARIO (actor) : - “¿Amiga?... Siempre y cuando le convenga”. FRANCA: - Empezó a echar espuma por la boca y salió como una tromba. En el pasillo me crucé con un pendejo que ni me miró, debía ser el hijo de la Tota. Hola pibe, yo soy tu tía Franca, pero él ya se había ido, envuelto en una vaharanda que para qué te cuento. Entré. Estaba la abuela Gervasia sola. Está sorda como una tapia desde que yo era chica, y ahora tiene 100 años. Le di un beso.- Hola abuela. Soy la Franca, ¿se acuerda de mí? ¡La Franca! ¡La hija de su hija Delfina!...

MOZO (actor) : - “¿Isolina?” “Isolina, Isolina... más puta que las gallinas!”

FRANCA: - ¡Pero no, abuela, soy la Franca, la hija de Delfina.

MOZO (actor) : - “¡Isolina, Isolina... más puta que las gallinas!”.

FRANCA: - Me paré delante de ella y grité lo más fuerte que pude ¡Puta, si ... Isolina, no! Pero ella siguió gritando. Pasaron sesenta años... ¿Todavía no se olvidó que la prima Isolina vino del Chaco, se enganchó con el abuelo y se lo llevó? Me fui a la pieza. Y ahí estaba la Tota... igual que antes, echando espuma por la boca y agarrando el palo con las dos manos. El horno no estaba para bollos. Así que me saqué el ojo de vidrio, lo puse en un vaso de agua, como todas las noches y me tapé con la frazada. Cuando me desperté fui a la cocina para hacerme unos mates y comer alguna cosita ... pero ni yerba había. Así que me volví a la pieza... ¡El vaso con el ojo había desaparecido!. ¡Tota! ¡Tota! ¡Qué hiciste con mi ojo, desgraciada!....

SEXAGENARIO (actor) : - “¡Pará un cachito! ¡Al final la culpa es tuya!”. “ ¡La abuela tuvo sed a la madrugada y... lo demás ya te lo podés imaginar...! “

FRANCA: - Casi me desmayo. ¿Pero cómo no te vas a dar cuenta Tota?. ¡Lo hiciste a propósito, hija de puta!...

SEXAGENARIO (actor) : - “¡Pero no! ¡No estoy acostumbrada!.” FRANCA: - ¿Qué voy a hacer? Pensaba irme en el tren de las doce... ¿A qué hora va al baño la abuela?. En el silencio que se hizo, juro que escuché caminar a las hormigas.

SEXAGENARIO (actor) : - “Ya fue. A la mañana temprano le hice una enema porque estaba muy constipada. ¿Y qué te puedo decir?. Tu ojo ya debe estar navegando por el Río de la Plata”.

FRANCA: - De repente me di cuenta que era mejor que me fuera. Lo mas rápido posible. Chau Tota... Tota me dio para el boleto. Agarré por el lado de la vía... No quería que me vieran así... El ojo se me llenó de lágrimas. Le agarré un odio a la Tota.... El tren llegó atrasado. Un frío de novela. Subí. Adentro no había vidrios y con el movimiento hacía más frío que afuera. Los vagones, vacíos... ¡Carajo... no tener contra quien franelearse...! Encima, justo enfrente una mina con una nenita de dos años. La nena se pasó todo el viaje, tratando de meterme el dedo en el agujero. La madre como si nada. Miraba para afuera. La nenita me tironeó el pelo, me rasguñó una pierna, me encajó el chupete en una oreja, trató de morderme las rodillas, me babeó toda la pollera, me pateó cuatro veces el tobillo, me martilló los pies con la mamadera, se me trepó a la espalda... Me cagó, me meó, me tiró un pedo en la cara.... ¡Con razón la madre se hacía la que no la conocía!. Yo hubiera hecho lo mismo.... Llegué a Merlo. Llovía a cántaros. No había nadie en el andén. En la calle tampoco. Lo malo era que no me acordaba en que columna estaba el Lungo... Pero tuve la suerte de que en ese momento pasara un perro sarnoso. Yo lo seguí... porque si hay una pasión en la vida del Lungo, eran los perros sarnosos. ¿Sería una identificación? El asunto es que acerté. El perro estacionó en una casita verde, de madera. ¿Y quién estaba sentado en la puerta, en una sillita de paja...? El Lungo Banana... ¡Lungo!...


Canción.

Y ahí nomás le conté
Las desdichas de mi vida
Lungo le dije, yo
Estoy en pampa y la vía
Decime quien va a querer
a una puta deprimida

Te quiero, dijo el lungo
Con su voz de contrabajo
A mi me importa un carajo
Cualquier cosa que me digas

Te quiero Franca Canuta
De la cabeza a los pies
Te quiero como sos
Del derecho y del revés
De la emoción casi lloro
Por fin me llegó el amor
Aunque estoy muy prevenida
Por todo lo que pasó

Yo tuve un novio una vez
Que a mí me dejó plantada
Me dijo que yo era nada
Poca cosa par él

Y el día que me dejó
Se fue golpeando la puerta
Gritando que yo era tuerta
Y una puta del montón

Por eso le dije al Lungo
Hagamos un acuerdito
Si el amor dura un poquito
Voy a pedirte un favor

Cuando te vayas mejor
No me golpiés la puerta
Me quisiste como tuerta
Cerrámela con amor


COTOLENGO: - (Mirando un papel que tiene en la mano) No lo puedo creer. El Lungo es de callarse, pero no de joderte. Eso nunca. Y menos a mí. Soy como su hermano. Por eso pensé que era una joda. No es e hacer jodas el Lungo pero... a lo mejor una vez... ¡Que se yo! ¡No me lo esperaba! Dejarme una carta... Y ni siquiera escrita por él. Claro... si el Lungo no sabe escribir. (Lee)

FRANCA: - Coto... la que... sus... escribe... (Levanta la vista) No entiendo... ¿Qué quiere decir eso? (Continúa) ...Franca... Canuta...

COTOLENGO: - ¿Así se llama la Tuerta? ¡Hay que joderse! (Sigue) FRANCA: -... te escribe estas líneas... en nombre del Lungo... que como vos sabés es medio...anal...fa...beto... COTOLENGO: - Nunca supe que el Lungo estuviera enfermo y menos del culo... Debe tener eso... ¿cómo se llama? Hemo... hermo... ¡Qué se yo! Yo, su hermano y venir a enterarme así... ¿Hay derecho? (Continúa leyendo)

FRANCA: - Pa decirte que los dos... nos vamos juntos... Nos queremos de amor eterno...che... (Levantando la vista)

COTOLENGO: - Lo vuelvo a leer y menos lo creo... El Lungo es mi hermano pero es medio hijo de puta... (Continúa leyendo)

FRANCA: - Queremos...vivir... juntos... El Lungo no quiere que yo labure más y dice que... él va laburar pa los dos y vamos a vivir... en su casita de Cañuelas...

COTOLENGO: - (Levanta la vista) Entonces... lo de la hamaca, los autos... ¿era mentira? ¿Y... por qué...? (Continúa leyendo)

FRANCA: - Dice que te va a extrañar, que te deja sus cartones de recuerdo. Que son buenos, Coto, y que es lo único que tiene

COTOLENGO: - (Levantando la vista) ¿Me va a extrañar? ¿Y yo? ¿Con quién tomo mate callau, con quién? (Continúa leyendo)

FRANCA: - Dice que no te enojés... que lo que viene a pasar es que... dice el Lungo... se cansó de pensar y se está poniendo viejo... COTOLENGO: -¡Mirá vos! ¡Viejo...! ¡Siempre fue viejo el Lungo! ¡Ahora se da cuenta! Y si estás viejo... ¿Qué vas a hacer con el culo de la Tuerta, eh?

(Continúa leyendo)

FRANCA: - Dice el Lungo que... sos su amigo... dice que más, que sos su hermano y que te manda un abrazo... lo mismo que yo. Algún día nos vamos a ver... Coto... seguro. Tu amiga del alma Franca.

COTOLENGO: - (Levanta la vista) Me cagaron. Me dejan solo. ¿Qué carajo voy a hacer ahora sin el Lungo y sin la Tuerta? (Se enoja).

Canción

Sin el pan y sin la tuerta
Tengo la esperanza muerta
Me cagó el Lungo banana
Que era de mi alma de hermana
Y me dejó...solo como un boludo

Sin lamerme como un buey
Solo y desorientado
Como un guacho abandonado
Confundido y ya perdida
La fé...

Sin el pan y sin la tuerta
Tengo la esperanza muerta
Si en una tarde cualquiera
tarde igual que todas
El Lungo se mandó la joda
Y me cagó.


En ese instante ingresa Sexagenario. Cuando el Mozo advierte su presencia huye del lugar.

SEXAGENARIO: - Digo yo.... ¿Cuándo empezó? ¿Quién lo empezó? No lo sé. Pero fue de golpe. De un día para otro. (Pausa) Me refiero al tuteo. Si, al tuteo. ¡Carajo! ¿Qué pasó? Hoy por hoy cualquiera tutea a cualquiera, lo que quiere decir que todos tutean a todos. ¡Pero qué es esto! Antes no era asi. Pero si hasta hace poco no era asi. En la generación de mis viejos las costumbres mandaban que a los padres se los trataba de usted y a la mujer amada también. Pero en cualquier caso, esa generación sabía lo que era educación. A veces tardaba y a veces no llegaba nunca. Los que nacimos en la década del 40, atravesamos un tiempo de transición. Cuando llegamos a los`60 el trato confianzudo avanzó. y los jóvenes rompimos los límites más estrictos. Se desmoronó el formalismo y la generación de nuestros hijos avanzó más aun, como avanzan todas las generaciones. Pero todo transcurría armoniosamente, con una lógica previsible. Hasta que en los últimos años se produjo un salto desconcertante. Nadie sabe cómo, ni en qué momento, ni quién empezó, pero de pronto el tuteo rompió todas las barreras. Yo no puedo soportar el tuteo. ¿Saben lo que me molesta? Que la gente, hombre y mujeres, grandes y chicos, tuteen a los mozos. Para un socialista como yo ese trato resulta intolerable y me niego de plano a seguir la costumbre. Cuando mis compañeros de mesa le dicen al mozo traéme un cortado o cobrate yo, que propósito me quedo último para ordenar digo (Remarca) “a mí tráigame un café” y a la hora de pagar me distancio con un “cóbrese, por favor”. Y los mozos agradecen este trato respetuoso. Y eso me hace bien. No tolero más este mundo confianzudo. (Mira a su alrededor) ¡Mozo! ¡Mooozoo! Tráigame un whisky, por favor.

MOZO: - ¿Lo querés con hielo?

Sexagenario se queda mirándolo espantado. Sale vacilante y un instante después se escucha un balazo. Se hace una pausa prolongada hasta que Cotolengo dice: -

COTOLENGO: - Mozo. Un café.

Canción final


Mozo: Señoras y señores, terminemos la función

Que aquí, los personajes cantaran hoy su canción

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.

COTOLENGO: Si el obrero es un linyera

Clase media se suicida

Y las pibas en el barrio

Piden plata por un poco de placer.

SEXAGENARIO: Ya no hay tiempo ni hay trabajo

Para hacer la vida bella

Rescatar alguna estrella

Y el amor por el amor

FRANCA: Si hoy ser ciruja o ser suicida

O ser puta en estas vida

Esta cada vez mejor

(PAUSA)

MOZO: Que dice el coro???

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.


COTOLENGO (que está leyendo la carta, la tira y dice) Pensándolo bien. Después de todo... lo mejor es vivir... (Cierra un ojo) y dejar vivir... (Cierra el otro ojo) y... Chau Pinela...

MOZO: ¿Alguno de ustedes sabe el número de la tetona?.-


Fin.

texto de roberto cossa (en monologo)

De cirujas, putas y suicidas

Textos de Roberto Cossa, Marta Degracia, Carlos Pais y Roberto Perinelli

Escenario o oscuras.

Luz a proscenio. Aparece el MOZO: -


MOZO: - En este café, en este mismo escenario, actuaba una bailarina famosa por sus grandes tetas. El momento culminante del chou era, por supuesto, el strip-tease... (vacila) Hummm, en realidad cuando se desprendía el corpiño. Era entonces cuando las tetas saltaban sobre las mesas y los parroquianos enloquecían: - había quien quería lamer esos senos, otros que querían morderlos, tocarlos, besarlos, pero las tetas, esas grandes tetas, evitaban todo eso. Muy entrenadas, avanzaban por encima de la gente hasta la caja registradora. El gallego, embelesado e idiota ante semejante presencia, le entregaba toda la recaudación del día. Cuando los senos volvían al escenario, cargados de billetes, monedas, hasta dólares, los asistentes no hacían nada. Quietitos en sus sillas dejaban pasar esas tetas millonarias sin querer lamerlos ni acariciarlos, porque ninguno iba allí por dinero. (Pausa larga) La fama trascendió, claro, y a este café comenzó a reconocérselo como el café de la tetona. Los propietarios metidos de pronto en un negocio que no conocían muy bien, se deslumbraron con el éxito y por codicia obligaron a la artista a agrandarse las ya grandes tetas. La tetona acató y lo hizo, pero para el numero tuvieron que sacar varias mesas, porque a la pobre mujer le costaba dominar a esos senos enormes, le costaba. Acostumbrados, desobedientes se iban derechito a la caja. En el camino arrasaban con todo podían aplastar algún parroquiano distraído, lelo, desprevenido, tal vez un pobre analfabeto incapaz de leer la recomendación que se había escrito con letras bien grandes: - (lee un cartel imaginario) Se prohíbe al público ocupar las primeras mesas. Fue un desastre. La ecuación, claro, no rindió. Las pérdidas fueron grandes y estos empresarios, improvisados, despidieron a la bailarina y reconstruyeron el salón. También rebautizaron el café, ya no era de la tetona sino de los que tienen perdida la fe. ¡Error, error muy grande!. Ni siquiera sospecharon que al pueblo le siguen gustando las grandes tetas.

Hace un gesto y se ilumina el bar, suma de todas las decadencias posibles. A la izquierda una puerta donde se lee caballeros. A foro la puerta de entrada al bar. En una mesa está COTOLENGO. En la otra punta, FRANCA. Franca revisa el diario Clarín.

Canción del MOZO

Este es el café de los que ya no tienen fe
De los que se creyeron que tenían la vaca atada,
Pero el mundo yira yira y les dio una bofetada
Los dejo culo pa arriba y sin nada, nada, nada...

Y este es el café de los que ya no tienen fe
Como el viejo sesentón, que no entiende bien por que
Le dicen cosas raras y le hablan en inglés
Windouw, sofwerm addwor, mauuse...

Mandandirulirulä

O esa piba de barrio
Que ningún quia le hizo el verso
Se hizo puta por deber
Y le pagan por coger

Y este es el café de los que ya no tienen fe
Y no hay café sin ciruja, y tenemos el mejor, se llama Cotolengo
Y la fe no la perdió, cree en la amistad, cree en el amor...
No sabe pobre santo, que se le viene el llanto...

MOZO: - ¡Che Evaristo!

COTOLENGO: -¡Pero la puta madre, carajo! Emperrau el tipo en negar que los tenía. ¿será posible? Emperrau... el cana. Negaba y negaba. Hasta al sargento le negaba... A este ya le entregué los documentos, señor.. Se hacía el gil... Eso le decía. Si será guacho el tipo. Decí que de aquí... (Se señala un bolsillo en el pecho) le salía una puntita y yo me avivé de la bolsita. Lo tiene todo ahí, le grité, esa bolsita celeste es mía. Lo cagué. Se me olvidó en el entrevero, señor... ¿Se te olvidó? ¡Vamos!. Con lo que me costó, carajo. Años me costó... Si me lleva el documento, andá a saber donde termina. Aparece por ahí en cualquier cosita... un afano... un secuestro... un amasijo... y mi nombre se va a la mierda. Consejo de un boludo... el documento siempre con uno... como dice mi amigo el Lungo Banana... que es medio poeta... y medio pelotudo el hijo de puta... El documento no es ninguna joda. Mi compañero de pieza...el lungo banana pongámosle de pieza, el Lungo Banana... ¡Años de compañeros!, ¡Años! Un hermano. Bueno, el pobre no sabe ni como se llama. ¡No sabe! Y en el mejor de los casos... tiene dudas. Y no hay pior cosa que la duda. Vivir así, es jodido, se la regalo. Para nosotros siempre fue el Lungo Banana porque es alto y doblau... pero... carece de apellidos propios... ¿De´l, no? No tiene apellido. Yo soy Salvador... Cotolengo. ¿qué no te gusta? Me sobran. Sixto... ¿Se dan cuenta? La verdad... dicen... parece... que mi viejo... se embrollaba con las letras. Sí, con las letras aparte de con otras cosas. Donde iba una e él siempre ponía una “i” Decía... le doy un ejemplo...mati... tisoro... iniro y así. Un defecto físico como cualquiera... ¡Qué va a hacer! A mi me quería poner... Sexto... porque soy el sexto de los hijos... y le salió Sixto que no tiene explicación. Siempre los nombres tienen explicación. Cotolengo viene de mi abuelo y de mi viejo... Salvador se llamaba el padre de mi vieja...Sixto, no tiene explicación... fuera del defecto paterno... Volviendo al Lungo... Lungo Banana... no es legal, nadie lo anotó. Por lo menos que él sepa. Cada vez que la cana se lo lleva es un quilombo tan grande que... la misma cana lo ignora. Se ha llegau a eso. No saben como anotarlo en la cana y pa´soltarlo peor. Tienen que hacerse los boludos y que el Lungo se escape. No hay otra. (pausa) Soy el hombre más fugau de la tierra..., dice el Lungo. ¡No...! No lo dice con alegría... se los juro... Lo dice con... dolor. A él le gustaría que el cana le dijera... Fulano... no sé... Juan... Rodolfo García... pongámosle... está libre... Eso le gustaría... Que le extendieran el documento y salir... tranquilo... como un señor. Así... sería feliz. Mire con que poca cosa se puede hacer feliz a una persona. Pero, no. Cuando se arma, nos llevan a todos y él se queda solo. Es que no es lindo que a uno lo... ¿Cómo se dice? (Piensa) Son dos palabras... Lo... dis... Viene de minas... lo... discri...minen. No es lindo. Ni parientes tienen el Lungo. Nada. Solo en la vida. Si me escucha se pone loco con eso de los ante... pasados que vienen a ser los parientes de uno. ¿Saben lo que es... no tener parientes...? Ni uno. Jodido. Solo en el mundo. Bue... solo no por los amigos. Si no... ni p´arriba ni p´abajo. A mi me tiene un poco de envidia... porque yo tengo... un primo lejano... hace como veinte años que no lo veo... pero uno sabe que está... (Pausa) Lungo... No tendrás parientes pero tenés un culo bárbaro. Duerme a pata suelta. En cambio a mi el otro día a me vinieron a... interrumpir, me cortaron el sueño. No el sueño de dormir... sino el otro... el de soñar... el de... ¡Qué se yo! De la cabeza. Estaba con una mina. Pero una mina... ¿Cómo se dice? Dos palabras... Espe...tacular, palabra que viene de un culo bárbaro, ¿no? Bueno, ahí estaba. Yo, sentado. Había una mesa... ¿Saben lo que es una mesa? Mantel... sánguches... botellas de cerveza... muchas... y la mina. De noche... cielo... estrellau... Es lo mejor... Con un cielo estrellau, cualquiera ¿o no? La mina... caminaba de un lau pa otro y yo... sentau... ¡Lo que es un sueño! Yo sentau, tranquilo y la mina... viene hacia... mi. Despacito viene, la guacha. Yo... tranquilo...con la cerveza... la espero... Y justo ahí... pero justo... el quilombo. Entra la cana gritando.. La mina se me desapareció. ¡La puta madre! Se acabó todo. (Pausa) La mina me quería hablar. ¿Qué me habrá querido decir? Lo que más me jode es que... me quedé con esa duda. Pero... con el quilombo que hizo la cana... El Lungo a mi lado ni se dio cuenta o... se hizo el boludo, nunca se sabe con el Lungo. Hay una parte del Lungo que... yo no entiendo. Bueno, ni se dio cuenta. Un quilombo bárbaro y él durmiendo como... como la del bosque... esa que dormía y era linda. La pieza nuestra está debajo de la autopista y el lado de él está justo pegado a la columna. Ese es su lugar. Como es doblau.... el físico lo ayuda. Es así... de nacimiento. Vaya a saber. Bueno... él se acomoda abrazau a la columna y listo. Que tiemble la columna por los autos no le importa un carajo al Lungo. Dice que es como si lo hamacaran. Fijate vos. Sueña que lo hamacan.. Cuantos mas autos mejor, dice. “Mas lindo, che.”

Canción“ Autopista de cemento”.

Yo les juro compañero
Quien vivió en un agujero
No sabe lo que es tener
Un lugar donde poner
Los huesos sin padecer

Por eso yo le agradezco
Al Altísimo señor
Que me dio este lugarcito
Abajo del puentecito
Al lado de la columna
Y al lado de mi amiguito

Autopista de cemento
Yo te agradezco el momento
Si no te hubiera encontrado
Seguro estaría estrolado

Nada fácil compañero
Es encontrar un pañuelo
Cuando uno anda con moco
Y ya no tiene consuelo
Y ya no tiene consuelo


COTOLENGO: - Cuando la Franca pasa por nuestra casilla camino a su laburo, siempre hay un pelotudo que le grita: - ¡Chau Tuerta!

FRANCA: - Más tuerta será tu hermana. Yo soy unifocal. (Al Sexagenario) ¡Qué mirás, que mirar es otro precio!

COTOLENGO: - ¿Ven? Hay que vivir y dejar vivir.

FRANCA: - Bueno, callate que quiero ver si salió el aviso. Hace rato que no vas a mear.

COTOLENGO: - Tenés razón. Sabía que algo tenía que hacer.

Cotolengo ingresa al baño. Franca se concentra en los avisos clasificados

FRANCA: - A ver... H... I... J... K... Karen, 140, 60, 90... ¡Mas te quisieras!... esta es la gorda Luisa...¡Otra que la ley de profilaxis, esta va en cana por mentirosa... (sigue la búsqueda)... a ver... La bebota.. Ah! Acá está... ¡La tuerta Franca, esta soy yo!...

MOZO: - ¡Te ganaste un café!

FRANCA: - Tuerta, sí... eh?... de nacimiento soy. Yo nací así. Sí... En un lugar que se llama Esperanza, porque a mi viejo lo habían conchabado ahí, para picar la ruta...¡Vialidad Nacional! Y bueno qué le vamos a hacer, dijo mi papá cuando me vio. Total... para lo que hay que ver en Esperanza , con un solo ojo alcanza. ¿no? Ese sí que entendía de la vida... ¿Mi vieja?.... Los primeros días se la pasaba inventando cosas para disimular... Nooo, lo que pasa es que la nena tiene conjuntivitis..., una basurita que le entró, le decía a las vecinas... Hasta que un día, mi tío Francisco, que tenía cinco años, después de mirarme fijo un rato largo, salió a los piques con el triciclo, gritando por todo el barrio... ¡La Franca tiene un ojo peido! ¡La Franca tiene un ojo peido!... y me quedó...¡Hijo de puta! Gracias a él, todo el barrio me decía Ojopeido. Ojopeido de acá, Ojopeido de allá...Yo le agarré un odio al Francisco... Pero, Dios lo castigó. Cuando la podadora le rebanó las manos, yo era la única que podía darle de comer. El susto lo había dejado mudo... así que cuando me veía llegar con la comida, se cagaba de miedo y hacía un sonido con la boca... ¡UUUU! ¡UUUU!... ¿Viste, Francisco? Mientras le encajaba la cuchara en la oreja... debe ser porque tengo el ojopeido ¿no? No... la tuerta Franca vino después... cuando fui a laburar al quilombo de la Chepa. Ni bien entré, yo le dije que quería usar mi nombre, porque Franca es lindo, ¿no?. Ella no quiso... ¡Pero, no...! me dijo. Ojopeido es simpático... La gente está acostumbrada, no empieces a despistar...Ni sabés como te va a ir y ya empezás con pretensiones... ¡Tenía un carácter la Chepa!... No hubo nada que hacer. Hasta que un cliente (de los buenos) le tiró lo de la Tuerta.... “Es más seductor, Chepa, ¡vas a comparar! Además dá más la idea.... “ Y ahí la Chepa, que de zonza no tenía un pelo, entendió que el tipo tenía razón. Me convertí en el éxito del quilombo... Venían de todas partes del mundo, de Zárate, de Merlo, de Sarandi... (a un espectador). Porque morbosos hay en todas partes ¿No? La verdad... a mí... La Tuerta, así en seco no me gustaba, pero acepté porque me agilizó un montón. Yo en vez de desnudarme me sacaba el ojo y chau... Tripliqué el jornal.

Canción “Del Defectito”

Creanlé a Franca Canuta
Que de esto sabe un poquito
El mundo esta lleno de hombres
Que adoran los defectitos
Si que si viene el uno
No se vayan a achicar
Y no importa en que lugar
Si en la cara o en el culo
Déjense de disimulo

Y sepan aprovechar
Barbudos, enanas, rengas
Tartas o gangosas,
Si se tiene alguna cosa
Es cuestión de aprovechar
Pero todo en su lugar
Descuajeringadas no
Una oreja de un costado
Y la otra en otro lado
Creanlé a Franca Canuta
Que de esto sabe un poquito
El mundo esta lleno de hombres
Que adoran los defectitos


En ese momento ingresa SEXAGENARIO, clásico representante de clase media.

Está evidentemente abrumado. Mozo lo observa.

MOZO: - El amargo obrero, caballero...

SEXAGENARIO: - Muchas gracias mozo, ¡salud!... Me estoy poniendo viejo. (Pausa) No es cierto. (Pausa) Estoy viejo. (Pausa) Tengo nada más que sesenta años. Pero ya soy un viejo.

MOZO: - Eh! No exagere...

SEXAGENARIO: - Físicamente estoy bien. Bien el cuore... bien la cabeza... anteojos sólo para leer... No preciso del viagra. Del físico ando bien. (Pausa. Sonríe) Me acuerdo de personaje de una obra de Tato Pavlovsky... Decía que la llegada de la vejez se nota en la rodillas. Decía algo asi ¿vos te creés que te sentís viejo por el sexo o por la cabeza?. No. La vejez empieza en las rodillas. (Pausa) A mi las rodillas me funcionan bien. En general, todo me funciona bien. Y lo que me funciona mal, me funciona mal desde pibe. Es cierto que mi vida sedentaria me impide comprobar el desgaste que provoca el tiempo en mi organismo. Yo, por ejemplo, no puedo decir ahora corro una cuadra y me agito porque nunca en mi vida corrí una cuadra. No. No estoy viejo por el cuerpo. Lo que me hace sentir el peso de los años es la realidad. MOZO: - Eh...a quien no le pasa...

SEXAGENARIO: - Me cambiaron el mundo, hermano. De golpe. No me dieron tiempo a reaccionar. Las cosas se me escapan, corren delante mío y ya no puedo atraparlas. El mundo es otro, ajeno y lejano. No me puedo acostumbrar a esta vida. Me cambiaron el mundo. Las palabras, por ejemplo. Un día uno se da cuenta que el mundo está hablando un idioma que ya no es más el de uno. Las palabras son otras. Las hay nuevas, están las que cambian de significado y aparecen las que cambian de ambiente; por ejemplo, las puteadas, que los hombres de nuestra generación sólo utilizábamos en ámbitos masculinos y reservados y hoy circulan hasta en las escuelas de monjas. Están, además, las palabras que nacen de la tecnología, de la computadora y su hija pródiga la Internet; de la telefonía celular y del aparataje de la música y los videos. Se ha ido creando un idioma nuevo, un universo extraño e incomprensible. Y están, por supuesto, las palabras que los economistas inventan para confundir al pobre mortal que no logra entender por qué le va tan mal en la vida. De todas maneras, estos códigos lejanos, a veces herméticos, no me quitan el sueño. Puedo vivir feliz mi tercer tiempo sin saber muy bien que significan escanear, dvd o letes. Pero me causa cierto escozor sospechar que también me están cambiando el idioma cotidiano. Días pasados ocupaba yo un vagón semivacío del subte B, sentado frente a una parejita de veinteañeros que se propinaban todo tipo de arrumacos (no me molestan esas exhibiciones públicas de calentura; si algo me provocan es envidia). Hasta que, en una pausa, la niña dijo: - Te amo, boludo. Fue como si hablara en idioma extranjero. Nunca mi generación hubiera recurrido a la palabra amo, tan cargada de retórica literaria. Pero lo más incomprensible fue el uso del adjetivo.¿Boludo? ¿Se puede amar -expresión exaltada de los sentimientos- a un boludo? ¿Puede un hombre con riñones dejarse decir boludo por la amada? Algo está cambiando en el idioma y no me doy cuenta. La ciencia logró vencer a la sordera. Pero el Diablo, que de boludo no tiene nada, nos está diciendo: - Viejo: - oís, pero no entendés.

Sexagenario sale.

MOZO: - ¡No entendés, como los propietarios, nunca entendieron nada!... Después de que despidieron a la bailarina (no voy a contar el escándalo porque... bueno, no voy a decir nada de eso y de la comedia del quilombo se dedicaron al teatro serio. ¡Teatro político!. Consiguieron los derechos de una pieza francesa, ¡éxito en París!, que alcanzaba el clímax con una escena de crudo patetismo: - la protagonista, una ejemplar ama de casa pero muy vinculada con la Resistencia, era descubierta por los nazis, maltratada, injuriada y por fin violada varias veces por tres brutales soldados alemanes. Con este papel la actriz francesa se consagró. La actriz argentina también. La crítica usó todos los elogios posibles y los parroquianos, de pie, la obligaba a saludar más de diez veces luego del apagón. Por desgracia no se pudo aprovechar semejante éxito; fue imposible mantener la obra en cartel durante mucho tiempo... no encontraron reemplazantes para los actores.

(...)(agregar texto Gustavo)

Y sigamos con Cotolengo...

Ingresa Cotolengo.

COTOLENGO: - Pasé por la casilla y estaba todo apagado. Y si no hay luz prendida en la casilla de la Tuerta es que no está porque ella hace todo con la luz prendida. Duerme, trabaja... todo... todo... con la luz prendida. Dice que en de afuera con la puerta cerrada no se ve nada. Pero para mí que es porque es tuerta. Y como es tuerta... ve la mitad. Se cae de maduro. Pero mejor... consejo de un boludo... mejor... no discutir con la Tuerta. Siempre te gana. Te deja pagando. Y si la apurás te mete un refrán de esos que ella sabe y... vos te quedás... chatito, ¡Qué se yo! O una de esas palabras difíciles... hipo... no de hipo, esperá, hipo... hipócrita te dice por ejemplo o... sexo... sexo... sexopié... no sexo... sexopierna no... ¿Pero la puta madre! ¿Cómo era? Sexo...pata. Ahí está. Sexópata... te dice. Y vos te quedás musa, por lo menos un rato largo. Es raro que la Tuerta se vaya sin decir chau por lo menos. Hace mucho que no la veo Capaz que la metieron en cana. Eso le pasa porque se niega a coimear a los canas.

FRANCA: - Yo no me dejo... corromper COTOLENGO : - Fijate... corromper. Tiene sus palabras la Tuerta. Su educación. Yo le digo... transá con los canas. Hay que vivir (Guiña un ojo) y dejar vivir (Guiña el otro). No hay caso. Es derecha la Tuerta. Puta pero derecha. No tiene nada que ver. Podés ser puta y derecha o puta y guacha. ¿O no? Podés ser virgen... con perdón de las vírgenes, de las otras vírgenes, de... las de... la iglesia. A esas dejalas. Podés ser virgen y derecha o virgen y puta. No tiene nada que ver. Lo de tuerta es otra cosa. Porque tuerta fue siempre. Pero casi... ni se le nota. Tiene un ojo de vidrio y eso disimula mucho. La única joda es cuando te quedás a dormir porque ella pone el ojo de vidrio en un vaso con agua en la mesa de luz. El ojo te mira toda la noche. Y como la luz está prendida... al ojo lo ves. Está ahí. Parece que te sigue con la mirada el ojo. Vas al baño y el ojo te mira. Vas a tomar agua y el ojo te mira. ¡Le tengo una bronca al ojo ese! Para colmo no le queda bien el ojo ese a Franquita...es medio saltón. (Pausa) Si los dos fueran saltones... bueno, vaya y pase, es una mina de ojos saltones y chau, como la gorda Paulina que está con el tano Dacordo. ¡Le dicen Dacordo!. Eso le quedó de una noche que volvió temprano y encontró a la gorda con dos chabones y ahí fue cuando dijo... Dacordo a lo que Ío vedo... no hay nada raro. Estaban los tre de chamuyi Lo que no dijo el Tano es que los tres estaban en bolas. (Pausa)

MOZO: - ¿En bolas?

COTOLENGO : - En bolas

MOZO: - Acá había una obra en la que estaban todos en bolas...

FRANCA: - ¿Si que hay?

MOZO: - La obra transcurría en un quilombo.

FRANCA: - ¿Y que hay?

TODOS: - ¿Y que hay?

MOZO: - Muy linda historia. Trataba de un hombre que visitaba por primera vez el lupanar del pueblo, levantado junto al río, y que la gente llamaba "la escuelita". Allí se encontró, claro, con vecinos y parientes, desbordados, concupiscentes, todos entregados a prácticas licenciosas; y entre las pupilas casi desnudas estaba su propia esposa, quien apenas lo vio se acercó corriendo para ofrecerse. El hombre la eligió para acostarse, no porque lo calentara demasiado (en realidad suspiraba por una rubia que andaba por ahí, con unas ancas que...), sino que a causa del vínculo matrimonial la mujer le ofreció hacerle una importante rebaja en el precio establecido por tarifa. Lindo argumento. Autor consagrado, actores de primera línea pero la crítica... Ah, la crítica habló de exceso de naturalismo, de una teatralidad envejecida... Todo se entendía, tal vez ese era el problema. La historia transcurría en un quilombo.

FRANCA: - ¡El quilombo de la Chepa!... ¡Que bien me iba!... en esa época empecé a ahorrar para comprarme un ojo nuevo. El que tenía de antes, no estaba mal, pero me quedaba un poco grande... Era de segunda mano, otra cosa no se pudo... Pero después, vi uno, en la vidriera de una óptica, en la Avenida Santa Fe... ¡Celeste!... con pintitas doradas, un sueño... ¡Pero no, me dijo la Chepa, si el tuyo es marrón! ¡Vieja de mierda, me pinchaba todos los globos... ¿Qué hay? Si lo compro yo, en el mío propio me pongo lente de contacto y ya está. Igual soy una mina bárbara... Un minón. Porque de cuerpo yo siempre fui perfecta... una escultura sobre todo acá atrás (se señala el culo)... De a ratos cuando el trabajo escaseaba, me iba a la Academia de Bellas Artes, la que está en la Costanera, para ganarme unos manguitos, ¡A hacer de modelo para los estudiantes! Eso fue lo peor que se me podía haber ocurrido en la vida. Porque el problema, es que a mi me empezó a gustar. Qué se yo, era otro ambiente... La gente era distinta, tan fina... Ahí nadie me decía la tuerta...... Ahí me decían señorita...¡Me pusieron Francoise! Nooo, yo me llamo Franca que es un nombre muy lindo ¿no?...Sí..., pero la escuela italiana ya pasó de moda, ya no corre más... en cambio la francesa.... Revoleó los ojos y yo me resigné. Después de todo no era lo más importante... Lo más importante era la gente. Todos artistas, ahí... aprendí muchas cosas, aprendí a tener modales, a hablar mejor. Como hablo ahora...

Canción.

Ahí lo conocí a Antuán
Fue él que me enseño a posar
A vestir, a hablar mejor
Mi amor...
Decía que era francés
De la calle Montpellier
Fanático del cubismo
Se volvió loco de amor
Cuando me miró a los ojos
Y el defectito notó

Serás mía para siempre
De rodillas me juró
Que no daría Picasso
Por un minón como vos
Y cuando el Picasso ese
Se le pase el cuarto de hora
Me vas a seguir queriendo
Y pintando como ahora
Mon cherie, no entendés nada
Picasso es la verdad eterna
Lo demás solo licencias
Que uno a veces se dá.

Y bueno, me convenció
Aunque nunca me gustó
Como me retrataba
Como me pintaba Antuán

Lo del ojo, lo del ojo estaba bien
Era parte de mi encanto
Pero de pintarme tanto
Me entro a descuajeringar
Y que un ojo para allá
Y el otro para otro lado
El culo de costado
y la boca para atrás

Yo soy
la Tuerta Franca
Pare de contar defectos
Tengo al frente las dos tetas
Y el ombligo en la mitad
FRANCA: - Y las exposiciones...Una vez vino la chepa, la mayor, que se cree una pituca porque es la única que terminó séptimo grado. Vino con doña Carmen, la vecina del fondo... Una bruta, Doña Carmen...Yo no sé que entendió cuando le dije vernissage, porque se vino en chancleta, con el batón de entrecasa y la bolsa de los mandados... Me pareció ver un ojo tuyo, incrustado en una cacerola, en el cuadro que está colgado al fondo. ¿Es el de vidrio o el natural? Una guacha, pero tenía razón. Yo vi pedazos tuyos por todos lados, dijo doña Carmen. A tu marido en el barrio le dicen “el descuartizador”. Me dio una bronca... Fui y le dije a Antuan: - ¿por qué me descuartizás?” Pero fue para peor .... Porque después de eso, me empezó a borrar.... “técnica fumée”. Pero eso me sonó a verso. Sobre todo porque encontré un pelo rubio, pegoteado en un maizal. ¿Qué quiere decir esto?....

SEXAGENARIO (actor): - “El cuadro es una síntesis del conjunto de ideas preconcebidas, sobre el efecto del viento en los maizales de Van Gogh ¡Burra!”

FRANCA: - Yo seré una burra, pero ese no es mi pelo... porque ese es un pelo rubio y yo soy morocha”.

SEXAGENARIO (actor): - “Los pinceles vienen de muy mala calidad, este año ....

FRANCA: Después de eso, yo no quise posar más.

SEXAGENARIO (actor) : - “Para mí no es lo mismo otra modelo... así no me sale... tengo la exposición más importante de mi vida... Yo sin vos no soy nada... ”

FRANCA: - Y ahí, me derritió. Había que ser de piedra. Y sobre el pucho me dijo: - SEXAGENARIO (actor) : - “Desnuda.” FRANCA: - ¿Desnuda?.... ¡Cada vez que se le ocurría pintarme desnuda, hacían dos grados bajo cero! Yo le decía que no, claro.

SEXAGENARIO (actor) : - “Pero dale, qué te cuesta... ponemos las estufas y de paso nos divertimos”.

FRANCA: - Eso sí me entusiasmó. Hacía tanto tiempo que no nos divertíamos... La verdad, yo ya estaba un poco grande para posar desnuda. Habían pasado quince años... Pero total... para lo que iba a ser el cuadro... una teta por acá... el culo por allá... Me equivoqué. ¡Cuando me lo mostró! Parecía una foto, coloreada. Estaba todo, todo, todo en su lugar... pero caído. ¡Pero qué me hiciste hijo de puta!

SEXAGENARIO (actor) : - “¿A vos, loca de mierda? ¡Nada! .... Yo volví a las fuentes, nada más. Ahora soy figurativo”.

FRANCA: - El cuadro fue un fracaso... Lo único que consiguió fue asociarse con un fabricante de Avellaneda, que imprimió un juego de naipes porno, para la tercera edad. Eso sí fue un éxito, lo compraron todos los geriátricos... Ese fue el final. Me lo tenía merecido por no hacerle caso al Cotolengo.

COTOLENGO (actor): - “¡Dejate de joder, Franquita, al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen... quedate en la casilla... Eso no es para vos.”

FRANCA: - Me hice la valija.

SEXAGENARIO (actor) : - “¿Te miraste en el espejo?. ¿Adónde te crees que vas a llegar con esa facha?”.

FRANCA: - No sé, pero por el momento yo también vuelvo a las fuentes. Y salí, dando un portazo. (Pausa) La calle estaba desierta. Y eso que era sábado... Me extrañó. Empecé a caminar por la avenida, mientras pensaba vuelvo a las fuentes... vuelvo a las fuentes... qué habrá querido decir...¡Claro!. El quilombo de la Chepa...y enfilé para ahí.

COTOLENGO: - Lo que más le gusta al Lungo es apoliyar. Casi no sale. Pa él su casa es la columna y... tres metros a la redonda. Este es mi mundo, che, dice el Lungo. Ahí lo tenés. A mi me confesó una vez que tiene una casita... de material...en el campo... pero que a él le gusta aquí. La columna y que lo hamaquen. Fijate vos si es rara la gente. El nunca le dice Tuerta a la Tuerta. El le dice... Franca. Franca cómo le va?¿Franca durmió? Lo que importa es que el culo de la tuerta duerma bien... El Lungo es respetuoso, pero le ficha el culo. Yo lo vi. Una vez le dije...Lungo... vos le mirás el culo a Franquita. ¿Yo? Me dijo. Jamás, che. Yo miro cuando se va pa ver si llega bien a la casa. Va pa allá, yo miro p allá.... No quise discutir... pero... le mira el culo. (Pausa) De vez en cuando la Tuerta nos invita. Con un polvo, de amigo, nunca nos cobra un mango. Yo voy. No voy a despreciar. Es un regalo...llevo alguna cosita pa comer y voy... pero el Lungo jamás. Se agradece Franquita le dice. Pero... yo no salgo de noche...¡No sale nunca! Más de dos metros... no va. Una noche que la Tuerta llegó... un desastre... un tipo la había fajado y después fue en cana... No se podía tener en pie pobrecita... Venía... se le doblaban las rodillas... y con el ojo en la mano... Se paró ahí... y... como es media... ¿Cómo se dice? Son dos palabras... Viene de cuchillo... de... dos palabras... Ya sé... Media... filo... sofa...

FRANCA: - Desconfiá de hombre que no habla y de perro que no ladra.

COTOLENGO: - Cuando la vi ahí parada yo grite... ¡Ayyyy!... de la impresión. Me miró y otra vez...

FRANCA: - Caballo no domau siempre relincha, me largó.

COTOLENGO: - Me callé. Pero vi que ese día al Lungo se le llenaron los ojos de lágrimas y agarró y se fue pa la columna y se acostó... Yo pa ayudar le dije... ¿Te acompaño, Tuerta? ¿Cómo te voy a negar un polvo Cotolengo, sos mi hermano? No. Yo pa ayudarte...no... nada más... que polvo si no podía ni caminar...Empezó a caminar...

FRANCA: - Con el rey me acosté... y más puta quedé... pero... sola me arreglaré... ás, que se le va a hacer... (Pausa) Es una tipa

derecha la Tuerta. Y laburadora. A veces llega cansada, de madrugada... se le cierra el ojo de sueño... pero antes de ir a su casilla pasa por acá y... siempre... algo nos trae. Al Lungo y a mí. Un cachito de sánguche, un cacho de salame, unos pancitos que se afana... algo nos trae. Conoce a todo el mundo. Aquel es chorro, aquel está afanando en la municipalidad, aquel se agrandó porque lo nombraron ordenanza en un banco, aquel vende frula, a fulano no se le para ni con gomina, sultano es medio trolo, (el mozo le tapa la boca)... (Pausa) Lo bueno del Lungo es que es un tipo ordenado. No chupa, no sale de noche ni de día, siempre callau, pensando. Así dice él. Vos le preguntás ¿Qué hacés Lungo? Pensando, che, te dice. ¡Vaya a saber! Es de pocas palabras. Una vez me animé y le insistí, ¿Pensando qué... qué pensás? La vida, che... Así no más. Nunca habla del pasado el Lungo, nunca. Mire que somos como hermanos... pero de aquí pa delante, del pasado, nada. Un día me dijo... Pa hablar hay que hablar de ahora. Lo pasado... sólo pa pensar, che. Y se calló. Por eso cuando le pregunto.. ¿Qué hacés Lungo? Y el me contesta... pensando, che. Yo entiendo y me callo. Pueden pasar horas. Le doy el mate, chupa, me lo devuelve, le doy el mate, chupa, me lo devuelve. Horas así. Callau los dos. A mí me cuesta porque soy de hablar. Pero sé respetar.

MOZO: - ¡Quilombo! Siempre quilombo! De nuevo en la ruina los propietarios empresarios, volvieron a cambiar de rubro, se decidieron por la música y contrataron una orquesta de ritmos tropicales que contaba con un baterista descontrolado. Poseído por el ritmo, este baterista golpeaba con los palos las tetas de la cantante (chiquitas, limoncitos comparados con la otra, pero tetas al fin), creyendo que también eran tambores (guiño cómplice). Tamborcitos. Producto de estos golpes del baterista, la mujer caía al suelo, desmayada.¿Qué se podía hacer?.¿Prescindir de alguno de los dos? Una locura los dos eran estrellas irremplazables. Por fin vaya a saberse quién encontró la solución (dudo que fueran los empresarios): - se incorporaron los golpes y el desmayo al show que daba el conjunto musical, no sin antes aumentar al doble la plata que se le pagaba a la cantante. El que se podría hacer millonario y salir de la mishiadura sería el Lungo si le pagaran por apoliyar.

Reaparece Sexagenario SEXAGENARIO: - Estoy viejo, ya se los dije. Y también que me cambiaron la vida. Hace seis meses que no me acuesto con una mujer. No, no es físico. Eso también se los dije. Ando bien hasta de la testosterona. Es más, me sobra. Asi me dijo el médico cuando vio los análisis. Tiene la vitalidad de un tipo de treinta. Asi me dijo. Y si me perdonan la palabra... no tengo problemas de erección. No sé lo que es el viagra. No. No es el físico. Es este puto mundo. Me cambiaron las costumbres. ¿Saben desde cuándo no me acuesto con una mujer? Desde que le pusieron llave a la puerta de entrada del edificio. ¡Me cagó el consorcio, hermano! Le pusieron llave a la puerta de entrada y me jodieron para siempre. ¡Lo que eran aquéllas esperas, ese tiempo maravilloso que iba entre el momento que escuchaba la chicharra del portero eléctrico en la puerta de calle y el instante en que sonaba el timbre de entrada al departamento! ¡Instantes de gloria, hermano! Yo las esperaba, con mi pantalón negro de fantasía, mi camisa de hilo, el moño de satén y el saco blanco cruzado. Y el disco de Armando Manzanero sonando suavemente. Cuando abría la puerta del departamento las mujeres, invariablemente, quedaban impactadas ante esa figura congelada en los tiempos del cincuenta romántico. Entonces les tendía la mano, las introducía al departamento, cerraba la puerta, las estrechaba contra mí y comenzaba a bailar. (tararea un bolero) Cuando la mujer pretendía decir algo, les susurraba al oído: - "no hables... mamarrachito mío, por favor... no hables...". Y cuando llegaba el instante propicio, las besaba en la boca y las reclinaba sobre el antiguo chaiselongue cubierto con un mantón de Manila rojo. El resto se lo pueden imaginar. (Pausa) Me arruinaron... Desde que cierran con llave la puerta de entrada me arruinaron. Ahora tengo que bajar a abrirles la puerta y el tiempo que tardamos en llegar hasta el departamento es un calvario. A mi no me sale una palabra y ellas no hacen otra cosa que hablar tonterías. Todas dicen lo mismo:

FRANCA (actriz): - "Me costó encontrar el pasaje Giuffra".

SEXAGENARIO: - Yo vivo en el pasaje Giuffra, en San Telmo. O dicen algo peor:

FRANCA (actriz): - "El 29 venía repleto".

SEXAGENARIO: -¡Trivialidades espantosas! Cuando llegamos al departamento ya se me fueron las ganas. Ellas siguen lanzando cursilerías sin parar y yo las escucho vestido de vulgar vaquero y camisa a cuadros. No puedo vivir sin amor. Pero no sé cómo se hace el amor en este puto mundo de hoy. Tengo miedo.

Canción “Qué difícil es coger”.

Vení hermano tenemos que hablar todo venia bien
hasta que inventaron
la puerta cancel

Y el miedo a las putas
con eso del h.i.v
sin el certificado
nadie quiere coger
de nada sirve ser linda
tetona o la más sabia
la que más laburo tiene
es la más sana.

Y que me dicen de la revolución
decías Marx: venia el revolcón
las pibas preguntaban
por la nueva sociedad
vení nena, que te lo explico
en el cuartito de atrás.

El futuro no tenia fin
hasta que tiraron
el muro de Berlín

de eso que nos tiene mal
decime vos que sabes
por que tan difícil es coger...
en este mundo tan cruel.

antes era más fácil
el banco de una plaza
de cara a la luna
el zaguán de la casa
o el pulman del cine Rex


Sexagenario sale.

FRANCA: - ¡Volver al quilombo de la Chepa! ¡Me agarró un apuro por llegar! Empecé a imaginar el despelote que se iba a armar cuando me vieran... ¡cómo se iban a alegrar las chicas!... Enfilé para ahí. Justo cuando iba a tocar el timbre, sale un viejito con un uniforme colorado. Disculpe... ¿puedo ver a la Chepa? El viejito me miró fijo... se agarró del marco de la puerta y se echó a llorar.

MOZO (actor) : - “Ojopeido... soy yo, el Cholo.”

FRANCA: - Casi me infarto. Era el Cholo, mi hermano mayor. Se me cayó la valija. ¿Qué hacés acá?. ¿No te jubilaste?

MOZO (actor): - “Estoy de cadete”.

FRANCA: - ¿Cómo de cadete si vos tenés más de sesenta años? Desde que me fui yo podrían haberte ascendido, ¿no?.

MOZO (actor): - “Pero Ojopeido... esto es un quilombo. ¿Adónde me van a ascender?”.

FRANCA: - Necesito hablar urgente con la Chepa.

MOZO (actor): - “Ojopeido... la Chepa se murió. Ahora la dueña es la Chepita. Pero nada que ver...”

FRANCA: - Y bueno, la madre le habrá contado de mí. Yo era la mejor de todas. Si le pido laburo seguro que me lo dá.
MOZO (actor): - “¿No estás un poco grande, Ojopeido?. Hasta hace poco teníamos un convenio con el Pami. Pero como no pagaban nunca... se suspendió”.

FRANCA: - ...andate a la puta madre que te parió. El Cholo se metió adentro a todo lo que daba y desapareció.. Cuando entré al local... casi me infarto. Adelante de todo, sentada detrás de una mesita con una computadora, había una mina de anteojos con guardapolvo. Parecía la hija de la Chepa, y detrás un cartel que decía

chepa@putas

argentinas.com.ar. El local pintado blanco como un hospital. Estaba desierto. Se ve que acá no vienen ni los perros. “No, no es eso, boluda. Lo que pasa es que ahora todo es virtual, ¿sabés?”. ¿Virtual? ¿Qué quiere decir eso? “Y... boluda, ahora la cosa entra por el teléfono y de ahí... al monitor, boluda!” ¡Para un cachito que no entiendo nada. ¿La gente?, ¿dónde está la gente? Porque yo no veo a nadie. “La gente se queda en su casa y la cosa entra por el teléfono, ¿entendés boluda?” ¿La cosa entra por el teléfono? ¿Estás segura? “Si... pagando una cuota, claro. Y después lo ve en la TV. ¡Ah... me parece que ya entiendo! Vos querés decir... que esto no es más un quilombo, sino un club de pajeros! (Pausa) Agarré la valija y salí. Miré la calle... Estaba desierta. Me angustié. Saqué la estampita de la virgen y le di un beso. ¿Qué iba a hacer ahora? En eso veo venir un colectivo... ¡Cañuelas! Mi barrio... .. Volver a las fuentes... al final era eso... Volver al barrio... a la familia.. Me dio una alegría... Eso sí, el viaje fue una mierda. Nos asaltaron cuatro veces. El chofer ligó un piedrazo que nos tiró a la banquina... Pero al final, llegamos... gracias a la virgen... Me quedé sola en la calle vacía. Ni un alma. Unos viejos nada más, durmiendo abajo de unos cartones. Empecé a caminar. Tenía como veinte cuadras por delante, por suerte, como me habían robado todo, iba livianita. Todo oscuro, ni una luz. Para darme coraje me puse a cantar bajito. A mí, cantar es lo que más me gusta en la vida... Yo hubiera sido cantante... Pero en la primaria, tenía un maestro de música que me arruinó la vida. ¡Américo!...

COTOLENGO (actor) : - “Vos. Franquita, cuando venga el himno, mové los labios, pero no vayás a cantar”.

FRANCA: - Cuando ya había empezado a trabajar en el quilombo, un día le oigo decir, bien fuerte para que yo lo escuchara: -

COTOLENGO (actor) : - “La Franquita es una inútil. Si no sirve para cantar ¿vos te creés que va a servir para tragar?”.

FRANCA: - Después me enteré que se tragó un carozo, y se murió ¿Vio Don Américo?... le dije al lado del cajón... cantar es una habilidad, tragar es otra. Mientras pensaba todas estas cosas, me iba acercando al barrio propiamente dicho, que era la cuadra de mi casa, calle de tierra... se me cayeron las medias. El almacén, la verdulería... la mercería...! En ese momento, se abrió de golpe la puerta de mi casa. Y apareció mi hermana Tota con un palo en la mano.

SEXAGENARIO (actor) : - “¿La viste a la Pirucha?”

FRANCA: - Ehh, pará Tota, por lo menos saludáme, hace como 15 años que no me ves. SEXAGENARIO (actor) : - “¿La viste a la Pirucha?”

FRANCA: - ¿A la Pirucha? Es amiga tuya no mía.

SEXAGENARIO (actor) : - “¿Amiga?... Siempre y cuando le convenga”. FRANCA: - Empezó a echar espuma por la boca y salió como una tromba. En el pasillo me crucé con un pendejo que ni me miró, debía ser el hijo de la Tota. Hola pibe, yo soy tu tía Franca, pero él ya se había ido, envuelto en una vaharanda que para qué te cuento. Entré. Estaba la abuela Gervasia sola. Está sorda como una tapia desde que yo era chica, y ahora tiene 100 años. Le di un beso.- Hola abuela. Soy la Franca, ¿se acuerda de mí? ¡La Franca! ¡La hija de su hija Delfina!...

MOZO (actor) : - “¿Isolina?” “Isolina, Isolina... más puta que las gallinas!”

FRANCA: - ¡Pero no, abuela, soy la Franca, la hija de Delfina.

MOZO (actor) : - “¡Isolina, Isolina... más puta que las gallinas!”.

FRANCA: - Me paré delante de ella y grité lo más fuerte que pude ¡Puta, si ... Isolina, no! Pero ella siguió gritando. Pasaron sesenta años... ¿Todavía no se olvidó que la prima Isolina vino del Chaco, se enganchó con el abuelo y se lo llevó? Me fui a la pieza. Y ahí estaba la Tota... igual que antes, echando espuma por la boca y agarrando el palo con las dos manos. El horno no estaba para bollos. Así que me saqué el ojo de vidrio, lo puse en un vaso de agua, como todas las noches y me tapé con la frazada. Cuando me desperté fui a la cocina para hacerme unos mates y comer alguna cosita ... pero ni yerba había. Así que me volví a la pieza... ¡El vaso con el ojo había desaparecido!. ¡Tota! ¡Tota! ¡Qué hiciste con mi ojo, desgraciada!....

SEXAGENARIO (actor) : - “¡Pará un cachito! ¡Al final la culpa es tuya!”. “ ¡La abuela tuvo sed a la madrugada y... lo demás ya te lo podés imaginar...! “

FRANCA: - Casi me desmayo. ¿Pero cómo no te vas a dar cuenta Tota?. ¡Lo hiciste a propósito, hija de puta!...

SEXAGENARIO (actor) : - “¡Pero no! ¡No estoy acostumbrada!.” FRANCA: - ¿Qué voy a hacer? Pensaba irme en el tren de las doce... ¿A qué hora va al baño la abuela?. En el silencio que se hizo, juro que escuché caminar a las hormigas.

SEXAGENARIO (actor) : - “Ya fue. A la mañana temprano le hice una enema porque estaba muy constipada. ¿Y qué te puedo decir?. Tu ojo ya debe estar navegando por el Río de la Plata”.

FRANCA: - De repente me di cuenta que era mejor que me fuera. Lo mas rápido posible. Chau Tota... Tota me dio para el boleto. Agarré por el lado de la vía... No quería que me vieran así... El ojo se me llenó de lágrimas. Le agarré un odio a la Tota.... El tren llegó atrasado. Un frío de novela. Subí. Adentro no había vidrios y con el movimiento hacía más frío que afuera. Los vagones, vacíos... ¡Carajo... no tener contra quien franelearse...! Encima, justo enfrente una mina con una nenita de dos años. La nena se pasó todo el viaje, tratando de meterme el dedo en el agujero. La madre como si nada. Miraba para afuera. La nenita me tironeó el pelo, me rasguñó una pierna, me encajó el chupete en una oreja, trató de morderme las rodillas, me babeó toda la pollera, me pateó cuatro veces el tobillo, me martilló los pies con la mamadera, se me trepó a la espalda... Me cagó, me meó, me tiró un pedo en la cara.... ¡Con razón la madre se hacía la que no la conocía!. Yo hubiera hecho lo mismo.... Llegué a Merlo. Llovía a cántaros. No había nadie en el andén. En la calle tampoco. Lo malo era que no me acordaba en que columna estaba el Lungo... Pero tuve la suerte de que en ese momento pasara un perro sarnoso. Yo lo seguí... porque si hay una pasión en la vida del Lungo, eran los perros sarnosos. ¿Sería una identificación? El asunto es que acerté. El perro estacionó en una casita verde, de madera. ¿Y quién estaba sentado en la puerta, en una sillita de paja...? El Lungo Banana... ¡Lungo!...


Canción.

Y ahí nomás le conté
Las desdichas de mi vida
Lungo le dije, yo
Estoy en pampa y la vía
Decime quien va a querer
a una puta deprimida

Te quiero, dijo el lungo
Con su voz de contrabajo
A mi me importa un carajo
Cualquier cosa que me digas

Te quiero Franca Canuta
De la cabeza a los pies
Te quiero como sos
Del derecho y del revés
De la emoción casi lloro
Por fin me llegó el amor
Aunque estoy muy prevenida
Por todo lo que pasó

Yo tuve un novio una vez
Que a mí me dejó plantada
Me dijo que yo era nada
Poca cosa par él

Y el día que me dejó
Se fue golpeando la puerta
Gritando que yo era tuerta
Y una puta del montón

Por eso le dije al Lungo
Hagamos un acuerdito
Si el amor dura un poquito
Voy a pedirte un favor

Cuando te vayas mejor
No me golpiés la puerta
Me quisiste como tuerta
Cerrámela con amor


COTOLENGO: - (Mirando un papel que tiene en la mano) No lo puedo creer. El Lungo es de callarse, pero no de joderte. Eso nunca. Y menos a mí. Soy como su hermano. Por eso pensé que era una joda. No es e hacer jodas el Lungo pero... a lo mejor una vez... ¡Que se yo! ¡No me lo esperaba! Dejarme una carta... Y ni siquiera escrita por él. Claro... si el Lungo no sabe escribir. (Lee)

FRANCA: - Coto... la que... sus... escribe... (Levanta la vista) No entiendo... ¿Qué quiere decir eso? (Continúa) ...Franca... Canuta...

COTOLENGO: - ¿Así se llama la Tuerta? ¡Hay que joderse! (Sigue) FRANCA: -... te escribe estas líneas... en nombre del Lungo... que como vos sabés es medio...anal...fa...beto... COTOLENGO: - Nunca supe que el Lungo estuviera enfermo y menos del culo... Debe tener eso... ¿cómo se llama? Hemo... hermo... ¡Qué se yo! Yo, su hermano y venir a enterarme así... ¿Hay derecho? (Continúa leyendo)

FRANCA: - Pa decirte que los dos... nos vamos juntos... Nos queremos de amor eterno...che... (Levantando la vista)

COTOLENGO: - Lo vuelvo a leer y menos lo creo... El Lungo es mi hermano pero es medio hijo de puta... (Continúa leyendo)

FRANCA: - Queremos...vivir... juntos... El Lungo no quiere que yo labure más y dice que... él va laburar pa los dos y vamos a vivir... en su casita de Cañuelas...

COTOLENGO: - (Levanta la vista) Entonces... lo de la hamaca, los autos... ¿era mentira? ¿Y... por qué...? (Continúa leyendo)

FRANCA: - Dice que te va a extrañar, que te deja sus cartones de recuerdo. Que son buenos, Coto, y que es lo único que tiene

COTOLENGO: - (Levantando la vista) ¿Me va a extrañar? ¿Y yo? ¿Con quién tomo mate callau, con quién? (Continúa leyendo)

FRANCA: - Dice que no te enojés... que lo que viene a pasar es que... dice el Lungo... se cansó de pensar y se está poniendo viejo... COTOLENGO: -¡Mirá vos! ¡Viejo...! ¡Siempre fue viejo el Lungo! ¡Ahora se da cuenta! Y si estás viejo... ¿Qué vas a hacer con el culo de la Tuerta, eh?

(Continúa leyendo)

FRANCA: - Dice el Lungo que... sos su amigo... dice que más, que sos su hermano y que te manda un abrazo... lo mismo que yo. Algún día nos vamos a ver... Coto... seguro. Tu amiga del alma Franca.

COTOLENGO: - (Levanta la vista) Me cagaron. Me dejan solo. ¿Qué carajo voy a hacer ahora sin el Lungo y sin la Tuerta? (Se enoja).

Canción

Sin el pan y sin la tuerta
Tengo la esperanza muerta
Me cagó el Lungo banana
Que era de mi alma de hermana
Y me dejó...solo como un boludo

Sin lamerme como un buey
Solo y desorientado
Como un guacho abandonado
Confundido y ya perdida
La fé...

Sin el pan y sin la tuerta
Tengo la esperanza muerta
Si en una tarde cualquiera
tarde igual que todas
El Lungo se mandó la joda
Y me cagó.


En ese instante ingresa Sexagenario. Cuando el Mozo advierte su presencia huye del lugar.

SEXAGENARIO: - Digo yo.... ¿Cuándo empezó? ¿Quién lo empezó? No lo sé. Pero fue de golpe. De un día para otro. (Pausa) Me refiero al tuteo. Si, al tuteo. ¡Carajo! ¿Qué pasó? Hoy por hoy cualquiera tutea a cualquiera, lo que quiere decir que todos tutean a todos. ¡Pero qué es esto! Antes no era asi. Pero si hasta hace poco no era asi. En la generación de mis viejos las costumbres mandaban que a los padres se los trataba de usted y a la mujer amada también. Pero en cualquier caso, esa generación sabía lo que era educación. A veces tardaba y a veces no llegaba nunca. Los que nacimos en la década del 40, atravesamos un tiempo de transición. Cuando llegamos a los`60 el trato confianzudo avanzó. y los jóvenes rompimos los límites más estrictos. Se desmoronó el formalismo y la generación de nuestros hijos avanzó más aun, como avanzan todas las generaciones. Pero todo transcurría armoniosamente, con una lógica previsible. Hasta que en los últimos años se produjo un salto desconcertante. Nadie sabe cómo, ni en qué momento, ni quién empezó, pero de pronto el tuteo rompió todas las barreras. Yo no puedo soportar el tuteo. ¿Saben lo que me molesta? Que la gente, hombre y mujeres, grandes y chicos, tuteen a los mozos. Para un socialista como yo ese trato resulta intolerable y me niego de plano a seguir la costumbre. Cuando mis compañeros de mesa le dicen al mozo traéme un cortado o cobrate yo, que propósito me quedo último para ordenar digo (Remarca) “a mí tráigame un café” y a la hora de pagar me distancio con un “cóbrese, por favor”. Y los mozos agradecen este trato respetuoso. Y eso me hace bien. No tolero más este mundo confianzudo. (Mira a su alrededor) ¡Mozo! ¡Mooozoo! Tráigame un whisky, por favor.

MOZO: - ¿Lo querés con hielo?

Sexagenario se queda mirándolo espantado. Sale vacilante y un instante después se escucha un balazo. Se hace una pausa prolongada hasta que Cotolengo dice: -

COTOLENGO: - Mozo. Un café.

Canción final


Mozo: Señoras y señores, terminemos la función

Que aquí, los personajes cantaran hoy su canción

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.

COTOLENGO: Si el obrero es un linyera

Clase media se suicida

Y las pibas en el barrio

Piden plata por un poco de placer.

SEXAGENARIO: Ya no hay tiempo ni hay trabajo

Para hacer la vida bella

Rescatar alguna estrella

Y el amor por el amor

FRANCA: Si hoy ser ciruja o ser suicida

O ser puta en estas vida

Esta cada vez mejor

(PAUSA)

MOZO: Que dice el coro???

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.

CORO: Que el mundo no es ninguna porquería

Cada vez hay más cirujas, más putas, más suicidas

Y esta cada vez mejor.


COTOLENGO (que está leyendo la carta, la tira y dice) Pensándolo bien. Después de todo... lo mejor es vivir... (Cierra un ojo) y dejar vivir... (Cierra el otro ojo) y... Chau Pinela...

MOZO: ¿Alguno de ustedes sabe el número de la tetona?.-


Fin.

titiritero con sus manos

actuar con las manos y la rodilla

Actuar con los pies

cuentos para poner en escena

¡A Contar Cuentos…!
Adaptación libre de Pablo García-Gámez,
sobre textos de José Martí.

________________________________________

Es obligatorio que se solicite permiso para su puesta en escena. De no hacerlo se hará pasible de acciones legales.
Comunicarse con: PabloGarciaGamez@aol.com

________________________________________Escenario vacío. Los actores llevan vestuario de Cuentacuento: pantalones de ejercicios o jeans con franelas de colores brillantes, sombreros llamativos. Cada uno tiene una bolsa tipo macuto donde lleva los títeres y los elementos que usará. Música alegre. Entra a escena Cuentacuento 1 seguido por los otros dos Cuentacuento).

CUENTACUENTO 1: Bienvenidos amigas y amigos. Hoy vamos presentar cuentos y poesías de José Martí. Mmm… Cuento… cuento… ¿qué es un cuento? (Incita la participación del público). ¡Exacto…! Un cuento es una historia, a veces real, a veces imaginaria que nos enseña algo. ¿Y una poesía? (Incita la participación del público). Sí, la poesía es una manera hermosa de decir las cosas.
CUENTACUENTO 2: José Martí era cuentista y poeta. Fue el primero que escribió para los niños en español… aquí en Nueva York, él hizo una revista que se llamó “La Edad de Oro”. ¿Saben por qué la llamó así? (Incita la participación del público). Porque ser niño… es ser de oro.
CUENTACUENTO 3: ¿Quieren oir los cuentos? (Incita la participación del público). ¡Pues empecemos…! Con ustedes, el primer cuento… ¡Los Dos Ruiseñores…!
Los Dos Ruiseñores
CUENTACUENTO 2: Desde este momento, con la imaginación de ustedes vayamos a la China. ¿Están de acuerdo? (Pausa). En China tienen a un emperador que le preocupa la vida de los que gobierna: por las noches va por las casas para escuchar a todo su pueblo. El emperador vive en un hermoso palacio. (Pausa). No muy lejos, en un hermoso bosque, vive un ruiseñor que canta melodías que alegran el corazón. (Música de flauta). ¿Les gustó el canto del ruiseñor?, ¿por qué no le pedimos que cante otra vez? A ver, vamos a pedírselo todos juntos, decimos “Ruiseñor, cántanos otra vez”. ¿Listos? ¡Vamos…! (Todos). “Ruiseñor, cántanos otra vez. (El ruiseñor empieza de nuevo a cantar, esta vez más corto tiempo que la anterior). ¡Escuchen, canta de nuevo…! (Pausa). Así pasa los días en el bosque: complaciendo a quien le pida más canciones. La fama del ruiseñor se regó por todo el mundo. Y comenzaron a llegar las noticias a otros países. (Incorpora a un vendedor de periódicos pregonando titulares). ¡En Cuba comentan lo maravilloso que es el ruiseñor cantor de la China…! ¡Extra… extra…! En Puerto Rico no quieren oir otra música que no sea la de ese ruiseñor. ¡Urgente…! En República Dominicana dicen que es la primera vez que oyen a un ruiseñor con tan lindo canto. En México quieren llevarse el ruiseñor para que cante en la ópera. ¡Ultima hora…! En Colombia preguntan si el ruiseñor canta cumbia.

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): Este ruiseñor, que dicen que es maravilloso, ¿dónde está? Nunca he oído hablar de él ¡Que venga enseguida el Criado Real…! ¡Ay, ese Criado Real es un holgazán, no hace más comer y dormir…! ¡Criado Real! ¿Dónde te has metido?
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): Ya va, gran gobernante.
EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): ¿Qué ruiseñor es ese que dicen que es lo más hermoso de mi país?
CRIADO REAL(CUENTACUENTO 2): Nunca he oído hablar de él.
EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): Pues en palacio ha de estar esta noche. Mientras no vea a ese ruiseñor… nadie comerá.
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): ¡Ay, mi barriga…! (A uno del público). ¿Has visto al ruiseñor? (Pausa. A otro). ¿Has oído cantar al ruiseñor? ¡Tengo que encontrarlo…! ¡Ya tengo hambre…! (A otro del público). ¿Has visto al ruiseñor?
CUENTACUENTO 1: Yo sí lo he oído.
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): Si me llevas ante esa maravilla te pagaré muy bien.
(El Criado Real con los dedos indica una cifra hasta que convence al Cuentacuento)
CUENTACUENTO 1: ¡Está por allá…! El Criado Real salió del palacio, atravesó el bosque y
CUENTACUENTO 3: (Que no es visto). Muuuuu…

(El Criado Real confunde el mugido de la vaca con el canto del Ruiseñor por lo que se alegra).
CUENTACUENTO 1: ¿Ese es un ruiseñor? (Espera a que la audiencia ‘descubra’ que es una vaca). El Criado Real oyó el mujido de una vaca. ¿Cómo muge la vaca? (Pausa para esperar la respuesta). El Criado Real creyó que era el canto del ave maravillosa. (Al público). ¿Ese es el canto del ruiseñor? (Pausa, espera respuesta). Corría tanto que asustó a un gato que dormía bajo un árbol.
CUENTACUENTO 3: (Que no es visto). Miauuu….
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): Ese sí es el canto del pájaro maravilloso.
CUENTACUENTO 1: (Al público). ¿Cómo hacen los gatos? (Pausa, espera respuesta). ¿Ese es el canto del ruiseñor? (Al público. Pausa, espera respuesta).
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): Quisiera oir de una vez por todas a esa ave maravillosa.
CUENTACUENTO 1: Caminó y caminó hasta que al fin oyó un canto que lo enmudeció… (Se escucha tema de flauta).
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): (En súplica). ¡Ruiseñor! El emperador desea oirte cantar.
RUISEÑOR (CUENTACUENTO 3): Y yo quiero cantar.
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): ¡Lindo ruiseñor! A palacio tienes que venir porque en el palacio está el emperador.
RUISEÑOR (CUENTACUENTO 3): El palacio está muy lejos.
CRIADO REAL (CUENTACUENTO 2): ¡Por favor…! Si no vas, el emperador no nos dejará comer… y tengo hambre…
RUISEÑOR (CUENTACUENTO 3): Está bien, iré al palacio.
CUENTACUENTO 2: El Emperador dio una fiesta para recibir al Ruiseñor.
(Se escucha el tema musical. Para la fiesta, los tres Cuentacuento saldrán con trajes que evocan personajes chinos: un dragón, una mujer con abanico, un guerrero).
CUENTACUENTO 2: El ruiseñor cantó tan dulce que alegró al emperador. Agradecido, dijo el emperador…
EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): Quiero que le den al ruiseñor muchas bolsas de oro.

RUISEÑOR (CUENTACUENTO 3): No necesito el oro, porque ya tengo el premio más grande, que es alegrar a un emperador.

CUENTACUENTO 2: Aquella noche, para ver si también el emperador les daba algún oro, todos los cortesanos se pusieron a imitar al ruiseñor. (Trata de interpretar arias de ópera, música popular, etc.)

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): ¡Basta…!

CUENTACUENTO 2: Un día, el emperador recibió una gran caja.

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): ¿Qué hay en esa caja tan grande?,

CUENTACUENTO 2: ¡Voy majestad…! Mmm.. Tiene escrito en la tapa. (Lee). “El ruiseñor del emperador de China es un aprendiz comparado al del emperador de Japón”. Es un regalo del emperador del Japón.

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): (En off): ¡Abra esa caja…!

CUENTACUENTO 2: ¡Voy, Majestad…! (El Cuentacuento 2 abre la caja y sale el ruiseñor de juguete. Se oye cajita de música). Un ruiseñor de juguete. Sus plumas son de metal y está adornado con zafiros, diamantes y rubíes. (Pausa). Toda la corte dijo que era hermoso y le pusieron por nombre “Gran Ave”. Por todo el palacio los cortesanos comentaban: “Canta bien…”, “vale una fortuna…”, “no hay que alimentarlo…” Cuando el emperador puso a cantar juntos a los dos ruiseñores, el canto no era hermoso. (Cantan los dos ruiseñores). El ruiseñor cantaba como le nacía del corazón: sincero y libre. (Canto). El ruiseñor de juguete cantaba sin gracia y repetía lo mismo. (Comienza a cantar el ruiseñor de juguete, sus movimientos son monótonos como su canto. Cuentacuento 2 tapándose los oídos). ¡Ya…! (Al público). ¿Quieren que cante el ruiseñor vivo? (Pausa para que respondan). Pues que cante. (Pausa). ¿Dónde está el maravilloso ruiseñor? (El Cuentacuento 2, alarmado, lo busca). Parece que se escapó por la ventana. (Pausa). Así fueron pasando un año, dos, tres, cuatro. Y en el quinto había mucha tristeza en la China porque el emperador está enfermo de tristeza.

(Aparece el emperador triste y decaído).

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): ¡Que cante el ruiseñor. (Suena la música monótona del ruiseñor de metal). ¡No, ese no! (Silencio. Se escucha al verdadero ruiseñor). ¿Y ese canto? ¡Es el verdadero ruiseñor…!

RUISEÑOR (CUENTACUENTO 3): Me dijeron que estabas enfermo gran emperador y he venido a cantarte.

CUENTACUENTO 2: Y según cantaba el ruiseñor, se iba sintiendo mejor el enfermo.

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): Sigue, ruiseñor, sigue.

CUENTACUENTO 2: El ruiseñor cantó una, dos, tres, muchas canciones.

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): ¡Gracias! Gracias, ruiseñor. Yo te desprecié por el ruiseñor de juguete, pero no te importó y has venido a curarme con tu canto. ¿Cómo te puedo pagar?

RUISEÑOR (CUENTACUENTO 3): Tú me pagaste ya, emperador, cuando curé tu enfermedad con mi canto: la alegría que siento en todos los que me escuchan es mi premio.

EMPERADOR (CUENTACUENTO 1): ¡Siempre estarás junto a mí! ¡En el palacio vivirás y cantarás cuando quieras!

RUISEÑOR (CUENTACUENTO 3): Yo no puedo vivir en el palacio: tengo que cantar en el bosque para todos. Ven al bosque cuantas veces quieras. Allí te contaré con mi canto de los malos y de los buenos, de los que gozan y de los que sufren. Ellos me esperan. Adiooós…

CUENTACUENTO 2: (Comienza tema de flauta. Cuentacuento2 le dice adiós al ruiseñor). Y cuentan que el emperador va, junto con su pueblo a oir al ruiseñor y con sus canciones se entera de las cosas de sus súbditos. (Canto). Desde entonces, gobierna mejor en favor de su pueblo. (Pausa). Y colorín colorado, el primer cuento se ha terminado.

Versos Sencillos

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Si ves un monte de espumas,
Es mi verso lo que ves:
Mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.

Mi verso es de un verde claro
Y de un carmín encendido:
Mi verso es un ciervo herido
Que busca en el monte amparo.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.

Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
Me complace más que el mar.

No me pongan en lo oscuro
A morir como un traidor:
¡Yo soy bueno, y como bueno
Moriré de cara al sol!

El Camarón Encantado

CUENTACUENTO 1: Amigos. Estoy aquí para contar la historia del Camarón Encantado que me la contó mi papá y a su vez, a mi papá se la contó su papá, y al papá de mi papá se la contó su papá, y al papá del papá de mi papá, se la contó su papá, y al papá del papá del papá...

CUENTACUENTO 2 Y 3: (Se asoman). ¡Basta…! ¡Sigue…!

CUENTACUENTO 1: Bueno, es una historia antigua y extraordinaria. ¿La quieren oir? (Incita la participación del público). Pasó hace mucho tiempo, a las orillas de un lago... Nuestros personajes viven en una casita vieja y destartalada: el viento entra por todos lados, cuando llueve cae más agua adentro que afuera.

(Aparece Juan Buenón. Luego María Berrinche).

CUENTACUENTO 1: Allí vive Juan Buenón y su mujer, María Berrinche. Juan Buenón es un hombre callado y buena gente.

(Juan Buenón pesca con una tela azul).

CUENTACUENTO 1: Es pescador; tiene problemas porque hay gente que lanza los desperdicios en el lago: por ello los peces escacean… así es que no dejen que nadie ensucie los lagos ni los ríos… nos perjudica a nosotros y a los peces. Total, Juan Buenón siempre está dispuesto a no disgustar a María Berrinche que es egoísta y gritona.

(El CUENTACUENTO muestra a María Berrinche gruñendo y molesta).

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón está acostumbrado a su pobreza, pero María Berrinche no. Vive de mal humor, deseando todo lo que tienen los demás. Son tan pobres que una vez entró un ratón en la casa y el pobre… se murió de hambre. Por eso Juan Buenón trabaja de la mañana a la noche, siempre que llega a su casa, lo recibe su mujer con la misma cancioncita:

MARÍA BERRINCHE:
CUENTACUENTO 3:(Rap)
¡Ay que calambre!
¡Ay que calambre!
Ya no aguanto más el hambre.
Así no se puede seguir
Así no se puede seguir
porque nos vamos a morir
Las vecinas visten a la moda
y eso a mí me incomoda
Los vecinos tienen casas bonitas
y eso a mí me mortifica
Juan Buenón tienes que hacer algo:
buscar un buen trabajo.
¡Ay que calambre!
¡Ay que calambre!
Ya no aguanto más el hambre.

CUENTACUENTO 1: Una mañana, Juan Buenón salió de su casa y llegó al lago. Allí, encontró a un camarón dormido que era grandísimo. Se acercó a él despacito sin hacer ruido, tiró la red y lo capturó. Muy contento, pensó que su amada María Berrinche comería esa noche.

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Con este camarón para la cena le vuelve el juicio a María Berrinche que con tanta hambre está por volverse loca.

CUENTACUENTO 1: Pero de pronto... Pasó algo insólito. Juan Buenón escuchó una voz. Era el camarón que hablaba.

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3) : Espera amigo.

(Juan Buenón y CUENTACUENTO 1 del susto caen al suelo).

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): Déjame ir que soy el más viejo de los camarones: tengo más de cien años. ¿Qué vas a hacer con este carapacho duro?

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Si te dejo salir, camarón, esta noche voy a sentir un palo de escoba en la cabeza. María Berrinche, mi mujer, es muy buena, pero se enoja cuando tiene hambre... Y como siempre tiene hambre, me hala las orejas, me registra y me saca todo lo que tengo.

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): Yo no soy un camarón como parezco sino un mago de mucho poder. Yo puedo hacer que lleves en tu bolsa todo el pescado que quiera tu mujer. Devuélveme a donde me encontraste, echa la red en el agua y di: “¡Peces a la red!” Y si quieres algo más, pronuncia estas palabras mágicas:
“Aquí vengo al lago
A que me des una mano
Camaroncito duro
Sácame del apuro”.
Eso sí, me tienes que prometer que no le vas a decir nada a nadie, ni siquiera a tu mujer... Porque si no, ella no va a parar de pedir.

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón escuchaba con desconfianza lo que decía el camarón.

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): ¿No será que me ves cara de bobo… y me quieres engañar?

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): Si no me crees me comerás… y después pasarás mucha hambre. Si me crees, siempre comerás lo que quieras.

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón estuvo pensando, pensando.

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): (Al público). ¿Me lo como? (Incita a participar a la audiencia). Voy a hacer lo que dijo el camarón: “peces a la red”.

CUENTACUENTO 1: Y enseguida vino una avalancha de peces que se peleaban por entrar.

(El Cuentacuento 1 reparte peces de colores entre los niños que se los tiran a Juan Buenón).

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón iba por el camino muy contento. Cuando llegó a la casa, ya María Berrinche estaba preparada para el regaño de costumbre...

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¡Mira, Juan Buenón...! Estoy harta de pasar hambre... Nos cortaron la luz... Nos cortaron el teléfono... ¡Ya no puedo ver mi tele-novela favorita…!

CUENTACUENTO 1: ¡Sorpresa...! Juan Buenón puso en el suelo la red y empezaron a salir todos los pescados. María Berrinche cambió: era dulce y simpática.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¡Mi Juan Buenón! Te voy a preparar una cena riquísima como para chuparse los dedos.

CUENTACUENTO 1: Esa noche comieron sabroso. Y la otra… y la otra… y la otra. Todo estuvo bien, pero pasaron los días y María Berrinche se cansó de comer tanto pescado.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¿Hasta cuándo me vas a torturar, Juan Buenón? (Solloza). Ya no puedo ver un pescado, me repugna. ¡Ay, Juan Buenón...! Esto no es vida. Ve, busca otra cosa para comer porque ya no puedo más...

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón volvió y dijo:

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2):
“Aquí vengo al lago
A que me des una mano
Camaroncito duro
Sácame del apuro”.

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): ¿Qué quieres ahora, Juan Buenón?

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Mire camarón, lo que pasa es que María Berrinche se cansó de comer pescado y ahora quiere comer otra cosa. Está muy triste la pobre.

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): ¡Ah...! ¿Es eso? Pues vuelve a tu casa, que a partir de hoy comerán platos diferentes, platos riquísimos que nadie ha probado. Adiós Juan Buenón, acuérdate de no decirle nada a tu mujer.

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Está bien, señor mago.

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón fue a su casa. Entró y vio que sobre la mesa había todo tipo de comida: arroz con gandules, tacos, arepas, mangú, boliche... (Pide la intervención de la audiencia para que propongan diferentes platos). Cada día era una comida nueva. Pasó el tiempo... Una noche, María Berrinche estaba muy callada y triste. Juan Buenón preocupado, preguntó:

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): ¿Qué te pasa, María Berrinche?

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): (Solloza). ¿De qué me sirve comer platos tan exquisitos? ¿No te da vergüenza que tu pobre mujercita se siente a comer vestida con harapos?

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón pensó que María Berrinche tenía razón. Al día siguiente fue al lago...

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2):
“Aquí vengo al lago
A que me des una mano
Camaroncito duro
Sácame del apuro”.

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): ¿Qué quieres ahora?

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): ¡Señor mago...! Mi pobre María Berrinche anda en harapos, siempre pasa frío... tiene un solo vestidito que está viejo y raído.

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): No te preocupes. Vuelve a tu casa. Tu mujer va a dejar de usar harapos.

JUAN BUENÓN: Gracias, señor camarón.

CUENTACUENTO 1: Cuando volvió a su casa, en la puerta estaba una linda mujer... ¡Era María Berrinche que estaba hermosísima…! Y fueron muy felices... pero no para siempre porque para María Berrinche nada era suficiente.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¡Ay, Juan Buenón...! Qué triste estoy. ¿De qué me sirve tener hermosos trajes si nadie me los puede ver porque nadie me visita?

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón no podía ver llorar a María Berrinche. En toda la noche no pudo cerrar los ojos pensando en que María Berrinche estaba triste. Por eso, al amanecer, fue al lago.

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2):
“Aquí vengo al lago
A que me des una mano
Camaroncito duro
Sácame del apuro”.

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): ¿Qué quieres ahora?

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Para mí nada. Pero mi María Berrinche está triste, señor mago. La pobre llora y llora porque vive en esa pobre casita… También llora porque como no tenemos carro, no podemos ir a los bailes de salsa y merengue...

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): ¡Ay, Juan Buenón…! Estás mal acostumbrando a tu mujer. Pero bueno, si eso es lo que quieres, no te preocupes. Vuelve a tu casa.

CUENTACUENTO 1: Cuando Juan Buenón volvió, su casa era un hermoso palacio de muchas habitaciones y muchos sirvientes. Condes, príncipes, duques, marqueses, reyes, estrellas de cine, protagonistas de tele-novelas, cantantes de moda, todos iban a visitar a Juan Buenón y a María Berrinche. Un día, María Berrinche le preguntó a Juan Buenón...

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): Dime Juan Buenón, ¿quién te da todo esto?

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): No te lo puedo decir.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¿No me lo vas a decir?

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Juré que no lo iba a decir.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): (Comienza a llorar). ¡Qué tristeza… no confías en mí...!

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Es que no puedo.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): (Solloza). Tú no me quieres.

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Pero es que… (Al público). ¿Se lo digo? (Partipación de la audiencia). Es… es un mago de grandes poderes.

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón se lo dijo, a pesar de que el camarón se lo había advertido. Ahí empezó la verdadera desgracia de Juan Buenón. Porque María Berrinche pidió el más grande deseo que puede haber pedido alguien.

(María Berrinche le dice el secreto a Juan Buenón en el oído).

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): María Berrinche, ¿tú estás loca?

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): Este es el último deseo. Ve a donde el mago por última vez y dile que quiero ser la reina, la presidenta, la primer ministro, la alcaldesa de todos los países, de todos los planetas, de todo el universo.

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): No voy, María Berrinche. Eso es un disparate.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¡Vas a ver ahora mismo al mago o me voy a la casa de mamá, a la de mi abuela, de mi tía… a la de mi prima…!

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Está bien; voy.

CUENTACUENTO 1: Fue adonde el Camarón

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): ¡Sácame del apuro…! ¡Sácame del apuro…!

(Aparece el Camarón).

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): (Asustado). María Berrinche me va a volver loco. Ahora quiere ser la reina de todos, desde que le conté que eres un gran mago....

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): ¡Te dije que no le dijeras a nadie...!

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): Pero es que… es que…

CAMARÓN (CUENTACUENTO 3): ¡Es que nada…! Por la ambición de tu mujer, lo han perdido todo. ¡Vete a tu casita con las manos vacías. Más nunca te voy a dar nada…!

CUENTACUENTO 1: Y el camarón, muy bravo, se hundió en el lago para siempre. Juan Buenón volvió a su casita donde María Berrinche esperaba, toda malhumorada.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¡Mal marido, mal hombre...! ¡Lo perdimos todo…!

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): ¡Basta, María Berrinche...! de ahora en adelante trabajarás conmigo.

MARÍA BERRINCHE (CUENTACUENTO 3): ¿Yo… trabajar?

JUAN BUENÓN (CUENTACUENTO 2): ¿Quieres comer? ¿Quieres trajes y casa y todo lo demás? Pues bien, tienes que ganártelo… ¡A trabajar…!

CUENTACUENTO 1: Juan Buenón y María Berrinche se olvidaron de magias. Pusieron toda la fe del mundo en sus brazos y en sus manos. Sembraron su conuco donde crecieron los frutos y las viandas, y continuaron yendo al lago a pescar. Ahora, todo el mundo que pasa por la casa de Juan Buenón y María Berrinche, pueden detenerse en ella y conocer lo que es la felicidad. Ah… y ellos comparten su pan y los que comparten lo que tienen son ricos, riquísimos. (Pausa larga). Y colorín colorado… el segundo cuento...

CUENTACUENTO 2 Y 3 : (A CUENTACUENTO 1). ¿Y los Zapaticos de Rosa? Dijimos que también haríamos cuento-poesías.

CUENTACUENTO 1: Tienen razón. ¡Vamos…!

CUENTACUENTO 1:
Hay sol bueno y mar de espuma,
Y arena fina, y Pilar
Quiere salir a estrenar
Su sombrerito de pluma.

CUENTACUENTO 2:
-"¡Vaya la niña divina!"
Dice el padre, y le da un beso:
"Vaya mi pájaro preso
A buscarme arena fina."

CUENTACUENTO 3:
-"Yo voy con mi niña hermosa",
Le dijo la madre buena:
"¡No te manches en la arena
Los zapaticos de rosa!"

CUENTACUENTO 1:
Fueron las dos al jardín
Por la calle del laurel:
La madre cogió un clavel
Y Pilar cogió un jazmín.

CUENTACUENTO 2:
Ella va de todo juego,
Con aro, y balde, y paleta;
El balde es color violeta:
El aro es color de fuego.

CUENTACUENTO 1:
Vienen a verlas pasar:
Nadie quiere verlas ir:
La madre se echa a reír,
Y un viejo se echa a llorar.

CUENTACUENTO 3:
El aire fresco despeina
A Pilar, que viene y va
Muy oronda: -"¡Di, mamá!
¿Tú sabes qué cosa es reina?"

CUENTACUENTO 2:
Y por si vuelven de noche
De la orilla de la mar,
Para la madre y Pilar
Manda luego el padre el coche.

CUENTACUENTO 1:
Está la playa muy linda:
Todo el mundo está en la playa:
Lleva espejuelos el aya
De la francesa Florinda.

CUENTACUENTO 1:
Está Alberto, el militar
Que salió en la procesión
Con tricornio y con bastón,
Echando un bote a la mar.

CUENTACUENTO 3:
¡Y qué mala, Magdalena
Con tantas cintas y lazos,
A la muñeca sin brazos
Enterrándola en la arena!

CUENTACUENTO 2:
Conversan allá en las sillas,
Sentadas con los señores,
Las señoras, como flores,
Debajo de las sombrillas.

CUENTACUENTO 3:
Pero está con estos modos
Tan serios, muy triste el mar:
¡Lo alegre está allá, al doblar,
En la barranca de todos!

CUENTACUENTO 1:
Dicen que suenan las olas
Mejor allá en la barranca,
Y que la arena es muy blanca
Donde están las niñas solas.

CUENTACUENTO 3:
Pilar corre a su mamá:
-"¡Mamá, yo voy a ser buena:
Déjame ir sola a la arena:
Allá, tú me ves, allá!"

CUENTACUENTO 3:
-"¡Esta niña caprichosa!
No hay tarde que no me enojes:
Anda, pero no te mojes
Los zapaticos de rosa."

CUENTACUENTO 3:
Le llega a los pies la espuma:
Gritan alegres las dos:
Y se va, diciendo adiós,
La del sombrero de pluma.

CUENTACUENTO 2:
¡Se va allá, donde ¡muy lejos!
Las aguas son más salobres,
Donde se sientan los pobres,
Donde se sientan los viejos

CUENTACUENTO 3:
Se fue la niña a jugar,
La espuma blanca bajó,
Y pasó el tiempo, y pasó
Un águila por el mar.

CUENTACUENTO 2:
Y cuando el sol se ponía
Detrás de un monte dorado,
Un sombrerito callado
por las arenas venía.

CUENTACUENTO 1:
Trabaja mucho, trabaja
Para andar: ¿qué es lo que tiene
Pilar que anda así, que viene
Con la cabecita baja?

CUENTACUENTO 3:
Bien sabe la madre hermosa
Por qué le cuesta el andar:
-"¿Y los zapatos, Pilar,
Los zapaticos de rosa?

CUENTACUENTO 3:
"¡Ah, loca! ¿en dónde estarán?
¡Di dónde, Pilar!"-"Señora",
Dice una mujer que llora:
"¡Están conmigo: aquí están!

CUENTACUENTO 3:
"Yo tengo una niña enferma
Que llora en el cuarto oscuro
Y la traigo al aire puro
A ver el sol, y a que duerma

CUENTACUENTO 3:
"Anoche soñó, soñó
Con el cielo, y oyó un canto:
Me dio miedo, me dio espanto,
Y la traje, y se durmió.

CUENTACUENTO 3:
"Con sus dos brazos menudos
Estaba como abrazando;
Y yo mirando, mirando
Sus piececitos desnudos.

CUENTACUENTO 3:
"Me llegó al cuerpo la espuma,
Alcé los ojos, y vi
Esta niña frente a mí
Con su sombrero de pluma.

CUENTACUENTO 3:
-'¡Se parece a los retratos
Tu niña!' '¿Es de cera?
¿Quiere jugar? ¡si quisiera!...
¿Y por qué está sin zapatos?'

CUENTACUENTO 3:
'Mira: ¡la mano le abrasa,
Y tiene los pies tan fríos!
¡Oh, toma, toma los míos:
Yo tengo más en mi casa!"

CUENTACUENTO 2:
"No sé bien, señora hermosa,
Lo que sucedió después:
¡Le vi a mi hijita en los pies
Los zapaticos de rosa!"

CUENTACUENTO 1:
Se vio sacar los pañuelos
A una rusa y a una inglesa;
El aya de la francesa
Se quitó los espejuelos.

CUENTACUENTO 3:
Abrió la madre los brazos:
Se echó Pilar en su pecho,
Y sacó el traje deshecho,
Sin adornos y sin lazos.

CUENTACUENTO 1:
Todo lo quiere saber
De la enferma la señora:
¡No quiere saber que llora
De pobreza una mujer!

CUENTACUENTO 3:
-"Sí, Pilar, dáselo! ¡y eso
También! ¡tu manta! ¡tu anillo!
Y ella le dio su bolsillo,
Le dio el clavel, le dio un beso.

CUENTACUENTO 2:
Vuelven calladas de noche
A su casa del jardín:
Y Pilar va en el cojín
De la derecha del coche.

CUENTACUENTO 1:
Y dice una mariposa
Que vio desde su rosal
Guardados en un cristal
Los zapaticos de rosa.



OSCURO

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Es obligatorio que se solicite permiso para su puesta en escena. De no hacerlo se hará pasible de acciones legales.
Comunicarse con: PabloGarciaGamez@aol.com